El polémico comunicador Philip Butters ha encendido las redes sociales con un consejo totalmente inesperado para la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori. En medio de la tensión política de siempre, Butters lanzó una recomendación que ha dejado a miles con la boca abierta por su alta dosis de ironía.
Para el conductor, la mejor respuesta de la candidata hacia quienes la odian no está en los ataques ni en las peleas judiciales. El secreto para derrotar a sus eternos rivales políticos se encuentra en un lugar completamente diferente y directo al corazón del país.
La fórmula secreta para derrotar a los enemigos
Muchos aseguran que si la hija del expresidente llega al poder, entrará con sed de revancha contra todos sus opositores. Sin embargo, Butters plantea un escenario completamente distinto y bastante irónico para tapar la boca a los críticos de siempre.
Según sus propias palabras, la estrategia perfecta no requiere de insultos ni de persecuciones contra nadie. “¿Saben cuál va a ser su mejor venganza? Concentrarse en darle agua a la gente que no tiene agua”, disparó el periodista de manera contundente en su mensaje.
Para Butters, el verdadero golpe maestro consiste en trabajar por los más necesitados y abandonar las discusiones inútiles de la televisión. El verdadero campo de batalla está en los cerros y en las provincias olvidadas por todos los gobiernos anteriores.
Obras directas para las zonas más olvidadas
El análisis del comunicador toca una fibra muy sensible que afecta a millones de familias peruanas en la actualidad. Butters recordó las enormes carencias que se viven tanto en los bordes de la capital como en el interior del territorio nacional.
El periodista fue muy claro al señalar las necesidades básicas que ningún político ha logrado resolver hasta el día de hoy. “A la gente que no tiene luz, darle luz. Poner postas médicas, construir colegios, brindar seguridad; entregar, dar, dar y dar”, aseguró con firmeza.
Según su visión, los votos de protesta en Lima y en las regiones del sur ocurren porque la población se siente abandonada. Para el conductor, el hambre, la falta de salud y la oscuridad no tienen color político ni saben de ideologías.
Un camino largo sin aplausos inmediatos
Este plan de trabajo no busca que la población cambie de opinión de la noche a la mañana ni que la amen. El comunicador sabe perfectamente que el resentimiento de los votantes es muy fuerte y demorará bastante tiempo en desaparecer.
“No va a hacer que la quieran; no la van a querer. Tampoco se lo van a agradecer de inmediato”, sentenció Butters de forma realista. El proceso para cambiar la mente de los ciudadanos requiere de un esfuerzo constante de por lo menos cinco años seguidos.
La meta final de esta irónica estrategia es que los opositores sufran al ver el avance del país. “Su mayor venganza va a ser que los demás terminen aplaudiendo, en un futuro muy lejano, su obra”, concluyó el polémico conductor de televisión.
