Un verdadero terremoto político sacudió al país y dejó totalmente mudos a los sectores de la izquierda y a los conocidos caviares. La virtual presidenta del Perú, Keiko Fujimori, sostuvo un encuentro histórico con las máximas autoridades de la Iglesia Católica y los representantes de la Conferencia Episcopal Peruana.
Esta importante cita cayó como un balde de agua fría para los detractores que siempre aseguraron que la Iglesia le había dado la espalda. Los grupos caviares pensaban que la Santa Sede mantenía un rechazo firme hacia la lideresa. Sin embargo, la realidad terminó destruyendo por completo esa falsa versión que intentaron imponer durante tanto tiempo.
Los opositores terminaron con el rostro desencajado al ver a la virtual mandataria ingresando entre sonrisas y muestras de respeto a la sede eclesiástica. El ambiente estuvo lleno de cordialidad, bendición y sincero diálogo entre las autoridades religiosas y el equipo del nuevo gobierno.
Los grupos de izquierda no pueden ocultar su rabia ante un hecho que demuestra la cercanía entre la Iglesia y la mandataria. Ellos apostaban a un aislamiento total, pero la institución religiosa demostró que está dispuesta a trabajar de la mano por el bien de la patria.
El motivo central de esta trascendental reunión fue la preparación de la próxima llegada del sumo pontífice al territorio nacional. Ambas partes conversaron para organizar una gran recepción con todas las garantías del caso y lograr un evento que una a la población.
Al salir de la cita, la virtual presidenta expresó la inmensa alegría que le produjo esta histórica invitación. Las palabras de la lideresa marcaron de inmediato la agenda pública nacional y causaron un revuelo enorme en los medios de comunicación.
La virtual mandataria declaró con entusiasmo: “Hoy hemos podido conversar y transmitir la gran alegría que sentimos de que Su Santidad del Papa está planificando su visita a nuestro país”. Con esta frase contundente dejó en claro que la relación con la autoridad católica pasa por un momento brillante.
Además, agregó enfáticamente que el Ejecutivo ofrecerá todo el apoyo necesario para que la visita sea un rotundo éxito. Ella remarcó: “Le hemos dicho también que el futuro Gobierno se pone a disposición para hacer todas las coordinaciones y garantizar que esta visita sea larga, exitosa y, sobre todo, que llegue a la mayor cantidad de peruanos”.
Por si fuera poco, la reunión incluyó un momento espiritual de profunda unión que terminó de desatar el enojo caviar. La virtual jefa de Estado reveló emocionada: “He recibido un regalo maravilloso y además hemos podido rezar juntos, así que monseñor le agradezco infinitamente a ustedes por esta gentil invitación”.
Por su parte, los representantes de la iglesia manifestaron su total apertura para trabajar conjuntamente por el país. Las autoridades eclesiásticas destacaron la importancia de recibir a las nuevas autoridades en la sede institucional con los brazos abiertos.
El presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Carlos García, expresó muy emocionado: “Nos sentimos profundamente emocionados que en este primer paso y encuentro sea con la iglesia y este encuentro sea en esta casa que es la casa de todos”.
El líder religioso añadió que la institución trabajará de la mano con las autoridades para buscar el bien común. En ese sentido remarcó: “Nos ponemos a disposición también del servicio que damos todos juntos como gobierno como iglesia para buscar siempre el bien común de nuestra patria”.

Este histórico abrazo entre la Iglesia y la virtual presidenta fulminó de golpe el discurso engañoso de la izquierda. Los caviares querían ver a la presidenta rechazada, pero el poder eclesiástico les ha cerrado la boca con hechos contundentes.
La mentira sobre un supuesto rechazo papal quedó hecha pedazos ante la prensa nacional. Hoy la Iglesia Católica tiende puentes de diálogo y esperanza con la virtual mandataria, dejando al caviaraje lleno de rabia e impotencia ante esta gran alianza.
