¡Una noticia que sacude al país entero y despierta los peores fantasmas del pasado! El temido Vladimiro Montesinos podría salir de la cárcel muy pronto para irse directo a su cómoda casa. Esta bomba cayó como un balde de agua fría en toda la política peruana.
Para sus grandes enemigos, los conocidos caviares, este hecho representa la peor pesadilla hecha realidad. Nadie olvida que durante los años noventa fue precisamente Montesinos quien se encargó de arrinconarlos, vigilarlos y destruirlos por completo desde las sombras del poder.
El hombre fuerte del régimen fujimorista busca dejar su celda en la Base Naval del Callao. A sus casi ochenta años de edad, su defensa legal presentó un pedido formal para que pueda cumplir el resto de su condena bajo arresto domiciliario vigilado.
La justicia ya empezó a moverse de manera muy rápida frente a este polémico caso. El Poder Judicial solicitó de inmediato a la Policía Nacional del Perú que acuda a revisar la vivienda del exasesor presidencial ubicada en el exclusivo distrito limeño de San Isidro.
Los jueces quieren saber si el lugar cuenta con todas las medidas necesarias para evitar cualquier peligro. La orden judicial señala textualmente: “Corresponde disponer con carácter de urgencia que la autoridad policial verifique e informe si el domicilio reúne las condiciones y garantías de seguridad”.
Esta decisión se encuentra ahora en manos de la Tercera Sala Penal Liquidadora Transitoria. Los agentes policiales tienen la misión de revisar cada rincón de la casa para confirmar que sea un sitio habitable y que no exista ningún tipo de riesgo de fuga.
El temor y la furia de los caviares no se ha hecho esperar en redes y medios. Aquellos que celebraron su captura hace más de dos décadas ahora tiemblan de miedo solo de imaginarlo fuera de una prisión de máxima seguridad, descansando en una residencia particular.
El exjefe del temido Servicio de Inteligencia Nacional busca acogerse a los beneficios de la Ley 32181. Esta nueva norma legal permite que los reclusos mayores de ochenta años de edad puedan terminar de cumplir sus penas encerrados dentro de sus propios hogares.

Actualmente, el antiguo asesor de Alberto Fujimori carga sobre sus espaldas una dura condena de veinte años por el recordado caso de los llamados sobres bomba. Las cuentas oficiales señalan que su tiempo de castigo recién concluye el 20 de septiembre del año 2037.
A pesar del pedido urgente, los jueces aclararon que todavía no existe una orden final para abrirle las rejas. Sin embargo, el solo hecho de que se evalúe su salida ya desató un auténtico terremoto político que nadie vio venir en el Perú actual.
