¡Escándalo total en el periodismo peruano! Una joven y valiente periodista ha decidido romper el silencio para contar la verdad más oscura. Su testimonio destrozó por completo la imagen del famoso director César Hildebrandt y dejó su reputación arruinada para siempre.
Nadie esperaba que el hombre que siempre criticaba a los políticos ocultara cosas tan graves dentro de su propia empresa. La verdad ha salido a la luz de la forma más dramática, demostrando cómo se trataba en realidad a los trabajadores de su semanario.
Todo comenzó tras un reportaje del programa Contracorriente que reveló una presunta jugada muy fea. El semanario habría inventado ventas falsas por más de un millón de soles a nombre de un extrajador llamado Michael Sánchez. Una suma millonaria usada de forma sospechosa.
Al verse acorralado, Hildebrandt salió en su podcast a defenderse atacando de la peor manera. Dijo que todo era una persecución en su contra y llamó a su exempleado incompetente y malicioso sin mostrar ninguna prueba de sus duras palabras.
Pero lo que el director no esperó fue la contundente respuesta de Alexandra Ampuero, conductora de televisión y pareja del trabajador atacado. Ella salió sin miedo a encararlo públicamente para limpiar el honor de su familia tras tantos insultos.
Con firmeza absoluta, la joven periodista dejó bien claro que no se iba a quedar callada. Alexandra afirmó que el señor César Hildebrandt ha mentido en su intento desesperado por victimizarse y no asumir sus responsabilidades internas.
También dejó en claro que su pareja nunca supo de esas boletas falsas a su nombre. No voy a permitir que quiera manchar la honra de una persona, declaró muy indignada la comunicadora frente a los medios.
Pero la historia se pone mucho peor al descubrir los maltratos laborales. La joven contó que sufrió un terrible hostigamiento mientras estaba embarazada por parte de la gerencia del semanario, a cargo de la esposa del director.
Cuando se enteraron de su estado de gestación, comenzaron las presiones más crueles. A pocas semanas de dar a luz, le dijeron fríamente que no la podían despedir porque eso era algo totalmente ilegal.
Para acorralarla, la obligaron a aceptar un recorte de sueldo brutal para seguir trabajando. Le bajaron el salario de tres mil a mil setecientos soles, aprovechándose de su estado de vulnerabilidad antes de convertirse en madre.
Por si fuera poco, la empresa se negó a darle los derechos más básicos. Le negaron la licencia de maternidad que le correspondía por ley y ni siquiera le dieron el descanso a su esposo cuando nació su bebé.
Al final, la gerencia decidió dejar a ambos en la calle sin pagar indemnización alguna. Por eso, los afectados ya iniciaron demandas legales para exigir justicia ante las autoridades de trabajo.
La máscara de santo se le cayó por completo al veterano periodista. Su imperio periodístico se derrumba tras quedar al descubierto el lado más oscuro y triste del trato a su propia gente.
