Bayly revela el secreto mejor guardado desde su niñez
La reciente elección de Robert Francis Prevost como papa León XIV, líder supremo de la Iglesia Católica, ha causado un terremoto de emociones en el Perú. Y no solo por su sorpresiva ascensión al trono de Pedro, sino porque el nuevo pontífice posee nacionalidad peruana desde 2015, un dato que ha estremecido los corazones de millones y provocado una oleada de orgullo nacional.
Sin embargo, entre todas las reacciones, hubo una que dejó a todos boquiabiertos: Jaime Bayly, el irreverente escritor y conductor, reveló por primera vez un secreto familiar guardado durante décadas… ¡su madre soñaba con verlo como el papa peruano!
“Mi madre está contentísima, emocionada”, confesó Bayly desde Miami, con una mezcla de nostalgia, sarcasmo y ternura. “Ella me decía de niño: ‘Algún día tendremos un papa peruano y tú, mi Jaimín, serás el papa peruano’. No pudo ser, querida mamá, soy demasiado vicioso, imperfecto, pecaminoso para elegir el camino de la santidad… pero ya tenemos papa peruano.”
¡Bomba! Nadie imaginaba que la madre del polémico periodista tuviera tal esperanza celestial. ¿Qué habría pasado si Bayly hubiese aceptado el llamado divino? ¿Habría cambiado la pluma por la cruz? ¿El sarcasmo por la sotana?
Pero más allá del momento íntimo, Bayly también aprovechó para destacar el acto profundamente simbólico que representa que León XIV haya elegido ser peruano por voluntad propia.
“Es estadounidense porque nació en Estados Unidos, cosa que no eligió, pero es peruano porque eligió ser peruano. Lo primero no lo eligió, fue un designio del azar. Pero el nuevo papa elige, hace diez años, en 2015, hacerse peruano. Se hizo peruano porque él quiso, nadie lo obligaba”, sentenció con firmeza.
El escritor no dejó pasar la oportunidad para deslizar una crítica a quienes, desde fuera, han intentado minimizar la relevancia de esta nacionalidad adoptada. Para Bayly, la decisión del nuevo papa no es un trámite burocrático, sino un acto de amor. Y en medio de esa emoción, dejó al descubierto ese deseo jamás contado: que su madre lo imaginó alguna vez como el pontífice de todos los católicos.
Hoy, el Vaticano tiene a un papa con corazón peruano. Y aunque Bayly jamás pisará el altar como sumo pontífice, sí ha dejado clara su devoción por el país que vio nacer a su madre… y el sueño imposible que ella guardó hasta el final.
¡El Perú ya tiene papa… y Jaime Bayly, un pasado que pocos se atreverían a confesar!



