Fuerza Butters no todo esta perdido
La más reciente encuesta de Ipsos, publicada por el diario Perú21, ha encendido una tormenta de sospechas y reclamos. Según el sondeo, Rafael López Aliaga lidera la intención de voto con un modesto 10 %, seguido de Keiko Fujimori con 8 % y del cómico Carlos Álvarez con 6 %. César Acuña aparece con un 3 %, mientras que un abrumador 38 % se inclina por votar en blanco, nulo o viciado. Sin embargo, lo que más llama la atención no es quién aparece, sino quién fue borrado del mapa político de manera descarada: Phillip Butters, el comunicador que ya se lanzó como precandidato presidencial por Avanza País.
¿Cómo es posible que en un escenario donde más de un tercio de los peruanos no encuentra representación en los nombres de siempre, una figura como Butters, con un enorme arrastre mediático y popularidad creciente, ni siquiera figure en la lista de opciones? La respuesta es tan escandalosa como preocupante: las encuestas, en lugar de reflejar la realidad, estarían siendo usadas como instrumentos de manipulación política.
La voz incómoda que quieren silenciar
Phillip Butters, conductor de radio, televisión y ahora precandidato presidencial, ha sido tajante al denunciar lo que considera una “maquinaria de manipulación” detrás de las encuestadoras. En una entrevista en Willax Televisión lanzó una frase que retumba como un misil en el debate político:
“Yo no le creo a las encuestas. Son un oligopolio, contratado por otro oligopolio. Acá las encuestas siempre están manipuladas. Con las encuestas, Lima siempre es una competencia de simpatía y antipatía.”
No es la primera vez que Butters denuncia esta oscura estrategia. En su columna “Vacunas y las encuestas”, publicada en La Razón, fue aún más frontal:
“Hoy más que nunca, las encuestas son instrumentos de propaganda, para quien la contrata. Siguen siendo una vergüenza las empresas que se dedican a hacer eso y publican una cantidad de sandeces los analistas.”
Sus palabras reflejan la indignación de millones de peruanos que, desencantados de los mismos apellidos y caudillos de siempre, buscan nuevas voces. Pero esas nuevas voces parecen estar censuradas desde el saque.
Los números que ocultan la verdad
En otra de sus columnas, titulada “Los números ‘ocultos’ de las encuestas”, Butters reveló un dato demoledor:
“La encuesta pregunta cuál es la intención de voto presidencial. En la respuesta espontánea dada por el público, el 74 % de la gente no quiere votar por nadie. Una de las encuestas está mintiendo o todas son un desastre.”
Ese 74 % es la clave. Representa el terreno fértil donde podría emerger un outsider capaz de romper el tablero político. Y justamente ahí aparece Phillip Butters. Su exclusión de las encuestas no es casualidad: es una maniobra calculada para impedir que el electorado descubra la magnitud de su potencial.
El miedo de la clase política
¿A qué le temen las encuestadoras y sus contratistas? La respuesta es evidente: a que un comunicador con llegada directa a la gente, sin ataduras partidarias tradicionales y con un estilo frontal, pueda convertirse en el caballo negro de las elecciones del 2026. El establishment sabe que un outsider como Butters podría arrasar con la vieja clase política, exhibiendo sus miserias y su desconexión con la realidad del ciudadano común.
Por eso lo borran. Por eso lo ocultan. Por eso manipulan.
No es casual que aparezca en la encuesta un cómico como Carlos Álvarez con un 6 %, mientras que Butters, con una plataforma comunicacional diaria, con audiencias en radio, televisión y redes sociales, no figure ni en la categoría de “otros”. Es una burla, una manipulación grotesca que hiere de muerte a la democracia.

Un outsider contra el sistema
Phillip Butters ha dejado claro que no se dejará amedrentar. Su candidatura por Avanza País no depende de encuestadoras amañadas ni de titulares manipulados. Depende de un electorado hastiado, que ve cómo se repite la misma película cada cinco años: los mismos apellidos, los mismos discursos, los mismos resultados.
En este escenario de descontento generalizado, la figura de Butters encarna la gran incógnita que los poderosos quieren enterrar antes de que florezca: un outsider capaz de transformar la indignación popular en votos reales.



