La educación en el país se encuentra en un peligro total tras una decisión que provoca una indignación masiva en toda la población peruana. El actual congresista Jorge Alfonso Marticorena Mendoza tomó el control total del Ministerio de Educación sin tener trayectoria alguna.
La profesión de este nuevo ministro es cirujano dentista, lo que demuestra que no tiene conocimientos en pedagogía escolar ni en administración pública. Su llegada al cargo más importante de la enseñanza nacional es un golpe bajo para miles de sacrificados maestros.
Este personaje ingresó al Congreso de la República colgado de los votos de Pedro Castillo en el partido Perú Libre. Tiempo después, corrió velozmente a buscar un nuevo lugar bajo el ala del partido político Alianza para el Progreso.
Su historial político es un monumento al transfuguismo y al acomodo por puros intereses personales de poder. Lo escandaloso es que obtuvo una cantidad minúscula de votos y entró al Parlamento solo por la famosa cifra repartidora en elecciones.
El plan destructivo contra la Sunedu
Detrás de este polémico nombramiento se esconde una oscura estrategia que busca traerse abajo las reformas universitarias conseguidas con marchas y esfuerzo. El presidente José María Balcázar ha iniciado una guerra abierta contra la Sunedu antes de abandonar su mandato presidencial.
Fuentes muy cercanas a la presidencia revelaron que el mandatario está empecinado en dar un golpe definitivo contra el sistema universitario. Balcázar pretende destruir la Sunedu por completo para favorecer a las mafias que quieren manejar las universidades como negocios privados.
El presidente no trabaja solo en esta peligrosa maniobra que arruinará el futuro laboral de miles de jóvenes de bajos recursos económicos. Sus cómplices en este grave atentado educativo son Roberto Sánchez, el senador electo Alfonso López Chau y el congresista Segundo Montalvo.
Denuncia de intromisión política
El exministro de Educación, Idel Vexler, alzó su voz de protesta y desenmascaró por completo estas malas intenciones del actual gobierno nacional. El especialista cuestionó duramente la intervención del Poder Ejecutivo en un organismo que por ley debe ser autónomo e independiente.
Vexler fue claro y contundente al declarar que “el tema de la Sunedu es un problema político producido por los gobiernos de Jerí y de Balcázar”. Estas palabras confirman el nivel de desesperación del gobierno por controlar la fiscalización de las universidades.
La sucia estrategia de capturar la institución incluye el descarado intento de Balcázar por colocar a Policarpio Chauca Valqui como el nuevo jefe. Esta cuestionada designación representa una intromisión directa frente al poder de la política nacional que busca destruir la calidad.
El reconocido experto también alertó a la comunidad sobre el peligro de este control absoluto que arruinará los títulos de los alumnos. El exministro manifestó de forma preocupante que “el Minedu tiene injerencia directa en la Sunedu”, rompiendo las reglas del juego.
Frenar el desastre antes del cambio
La situación actual es una bomba de tiempo que exige una reacción inmediata de todas las organizaciones sociales del país. Es urgente ponerle el pare al presidente Balcázar antes de que logre su cometido final de destrozar los filtros de la educación.
Si los ciudadanos no detienen este brutal atropello ahora mismo, el daño contra las universidades licenciadas será eterno e irreparable. El tiempo corre rápido en contra del futuro profesional de la juventud que tanto exige una educación superior de verdadera calidad.
La prisa es absoluta porque se debe frenar esta destruction antes de que asuma la presidencia Keiko Fujimori en los próximos días de manera formal. Dejar una Sunedu debilitada y capturada por intereses corruptos sería entregar una bomba lista para estallar al nuevo régimen.

Las familias peruanas deben mantenerse alertas para defender las universidades de la ambición de las autoridades políticas salientes. El Perú real exige meritocracia y pantalones para frenar este desmantelamiento que atenta directamente contra los sueños de las futuras generaciones.
