Philip Butters lanzó una fuerte advertencia a la presidenta Keiko Fujimori y puso sobre la mesa un peligro que puede crecer si el Gobierno se queda en los símbolos y deja de lado las soluciones. En medio del malestar que existe por los problemas del país y ante señales que podrían llevar a una nueva etapa de convulsión social, el periodista cuestionó duramente la forma de gobernar basada en imágenes, gestos y aplausos.
Butters recordó que los aplausos y los eventos preparados no significan que un gobierno esté haciendo un buen trabajo. Para el periodista, la historia reciente del Perú demuestra que los presidentes pueden recibir grandes muestras de apoyo mientras, al mismo tiempo, el país enfrenta serios problemas.
“Muy bien, que le aplaudan, como han aplaudido a Geiner, a Vizcarra… A Dina Boluarte le aplaudieron”, afirmó Butters, en una crítica que apuntó directamente a esa costumbre de mostrar respaldo público como señal de éxito.
El periodista fue todavía más duro al recordar el gobierno de Martín Vizcarra. Los aplausos, según Butters, no evitaron que su administración terminara marcada por graves cuestionamientos.
“Organizar un evento donde vayan y aplaudan al presidente lo he visto 100 veces”, sostuvo. Luego lanzó una frase contundente sobre aquella gestión: “¿Y cómo fue el gobierno de Vizcarra? Una bola de corrupción y desazón en todo el Perú”.
Pero la crítica no quedó en los aplausos. Butters también cuestionó los símbolos que utilizan algunos políticos para construir una determinada imagen ante la población. Recordó los gorros, chalecos y otros elementos usados por anteriores autoridades para mostrar una apariencia cercana a la gente o con una imagen de autoridad.
“Lo de Dina Boluarte… hablaba y hablaba y hablaba, también se ponía gorro”, señaló Butters, comparando esa estrategia con otras administraciones.
El periodista también lanzó una dura crítica contra Geiner Alvarado y su forma de presentarse públicamente. Para Butters, estos gestos pueden terminar siendo una pantalla si no están acompañados de resultados concretos.
“También se ponía su bien y bien y se remangaba las mangas. ¿Ves mi imagen? El gorrito, para pegarla de militar, el gorrito…”, expresó.
En ese momento, Butters hizo una comparación con antiguos funcionarios y políticos. “Yo a Carlos Boloña no lo vi nunca con ningún chaleco, a Fujimori no lo vi, a Víctor Joy nunca lo vi con chalequito”, afirmó.
El mensaje de fondo resulta explosivo para el Gobierno de Keiko Fujimori: el país no necesita solamente imágenes, aplausos o símbolos, sino respuestas concretas a sus problemas. Con una población golpeada por la inseguridad, la falta de oportunidades y otros problemas, cualquier señal de que el Gobierno se dedica más a mostrarse que a resolver puede aumentar el malestar.
Y ahí aparece la advertencia más seria: cuando los problemas se acumulan y las respuestas no llegan, el descontento puede crecer hasta convertirse en protestas y convulsión social. La gran pregunta que queda sobre la mesa es si el Gobierno reaccionará a tiempo y demostrará resultados antes de que la paciencia de la población llegue al límite.
