¡Atención Perú! Lo que acaba de pasar en el Congreso no tiene nombre y debe ponernos a todos los pelos de punta. En una decisión que parece una broma de mal gusto, pero que es una amarga realidad, José Balcázar se ha convertido en el nuevo presidente del Perú. Sí, el mismo hombre que ha defendido cosas terribles sobre nuestras hijas ahora tiene el poder máximo en sus manos.
Es increíble pensar que, tras la salida de José Jerí, los congresistas hayan elegido a alguien con un pasado tan oscuro. Con 60 votos a favor, este personaje de la bancada de Perú Libre se sentará en el sillón presidencial hasta las elecciones de abril del 2026. Estamos ante un peligro nacional que camina por los pasillos de Palacio de Gobierno.
Un insulto a la inocencia de las niñas
Lo que más indigna a todo el pueblo peruano es la forma en que este señor piensa sobre las menores de edad. Mientras todos luchamos para que las niñas estudien y jueguen, Balcázar se atrevió a decir que las relaciones sexuales a temprana edad ayudan al futuro psicológico de la mujer. ¿En qué cabeza cabe que una niña deba pasar por eso para estar bien?
Estas palabras no son un error cualquiera, son la prueba de una mente que no respeta la infancia. Para él, que una niña de 14 años salga embarazada es algo normal porque “ya ocurre en la selva o en las ciudades”. Es una vergüenza que un presidente piense que el abuso es parte de la realidad social y que no se debe prohibir.
El defensor del matrimonio infantil
No podemos olvidar que cuando se quiso prohibir por ley que los adultos se casen con niñas, este señor se opuso. En lugar de proteger a los más débiles, Balcázar se abstuvo de votar. Él prefiere que el matrimonio infantil siga existiendo, como si las niñas fueran objetos que se pueden entregar a hombres mayores sin que pase nada.
Él dice que de los 14 años para arriba ya pueden firmar contratos y casarse, comparando un matrimonio con un simple negocio. Pero lo más asqueroso fue cuando mencionó que “todo el mundo tiene relaciones”, incluso nombrando a profesoras con alumnos. Este hombre está normalizando conductas que destruyen familias y vidas enteras.
Sin una gota de arrepentimiento
Cualquier persona con un poco de decencia habría pedido perdón de rodillas por decir semejantes barbaridades. Pero José Balcázar no es así. El pasado 17 de febrero, cuando le preguntaron si se arrepentía de sus palabras antes de postular a la presidencia, respondió con una soberbia que asusta. Dijo que no tiene de qué arrepentirse y que él habla con propiedad.
Es decir, el hombre que ahora nos gobierna cree que tiene la razón al defender que las niñas tengan sexo a temprana edad. Según él, sus palabras fueron “sacadas de contexto”, la típica excusa de los que no tienen sangre en la cara. Balcázar se siente orgulloso de sus ideas degeneradas y dice que está dispuesto a discutirlas “todos los días y todas las tardes”.
El Perú en manos de la oscuridad
Estamos viviendo momentos de terror. ¿Cómo le explicamos a nuestras hijas que el jefe de todos los peruanos es alguien que no ve mal que un adulto las pretenda? La llegada de Balcázar al poder es un golpe directo al corazón de la familia peruana. Este presidente no nos representa y mucho menos protege a nuestros niños.
El Congreso nos ha fallado una vez más al poner a un tipo con estos pensamientos al mando del país. No se trata de política, se trata de moral y de decencia básica. Tener a un defensor de las relaciones con menores en la presidencia es una infamia que no se puede perdonar.
Un futuro que nos debe preocupar a todos
Faltan pocos meses para las elecciones de abril de 2026, pero cada día que pase con este hombre en el poder será un martirio. Debemos estar alertas ante cualquier ley o decisión que tome, porque ya sabemos hacia dónde apunta su pensamiento. No podemos permitir que se normalice el abuso disfrazado de opinión experta.
El Perú necesita líderes que cuiden a la infancia, no que la pongan en bandeja de plata. El nombre de José Balcázar quedará manchado para siempre como el del presidente que despreció la inocencia de las niñas peruanas. ¡El pueblo no olvida y la historia lo juzgará como el degenerado que es!
