El presidente encargado Balcázar ha demostrado que no le importa el futuro del país. Este mandatario anciano prefiere usar su poder para pagar favores políticos a sus amigos ideológicos. Es una completa infamia que se ponga del lado de la agitación social.
Por su culpa, las calles se volverán a llenar de caos y violencia muy pronto. La gente trabajadora tiene miedo de perder sus negocios por culpa de estas marchas permitidas. Balcázar ha decidido abrirle la puerta al peligro sin importarle las consecuencias.
El pretexto de las marchas permitidas
Para defender las protestas que favorecen a su socio Roberto Sánchez, el anciano usó palabras tibias. Declaró textualmente: “La Policía está muy clara, ya tiene experiencias pasadas. Yo creo que eso no debe repetirse nunca más y, por lo tanto, estamos reunidos (…) para que todo esto sea llevado y controlado”.
Con esta supuesta tranquilidad, el presidente encargado busca lavarse las manos ante el desastre inminente. Balcázar también remarcó que se garantizará el desarrollo ordenado de las manifestaciones y la protección de los derechos ciudadanos. El mandatario insistió en que todo se hará de manera pacífica.
Aseguró falsamente que cuidará a los ciudadanos mientras las calles se queman por la intolerancia. En su discurso, el anciano gobernante señaló: “Como Gobierno tenemos que garantizar que eso se lleve a cabo de la manera más ordenada y democrática, respetando las libertades ciudadanas”.
El ataque directo a la propiedad privada
Lo más indignante es cómo este anciano ataca a los empresarios y alaba a los revoltosos. Balcázar lanzó una amenaza directa contra la inversión privada al decir una frase llena de resentimiento. Afirmó textualmente lo siguiente ante las cámaras: “O sea, todavía estamos a tiempo, amigos, a tiempo de que podamos pensar que no nos van a ganar las élites mercantilistas, que no quieren una economía de desarrollo inclusivo para todos”.
Con estas palabras, el presidente divide al país y justifica el odio contra el progreso. El mandatario defiende de manera abierta a los grupos radicales que destruyen las ciudades del sur. Su discurso busca aplaudir el desorden en lugar de imponer la ley y el orden.
Un cariño selectivo que destruye la nación
El anciano insistió en su plan de favorecer solo a un sector del país. En su declaración oficial dijo: “Cuando pensemos en los hermanos del sur, como nosotros lo hemos hecho en este gobierno, rápidamente debemos destrabar sus proyectos que han esperado largos años en materia de agua potable, aeropuertos, etcétera; sobre todo, en salud, donde estamos dando un paso extraordinario”.
Para justificar su incapacidad, el presidente encargado lanzó una advertencia que suena a chantaje total. Dijo textualmente: “No vamos a conseguir gobernar un país con esos hermanos del sur, quechuas y aimaras, a quienes tanto quiero y estimo. Si no pensamos así, vamos a tener siempre una división permanente que se traduce en las elecciones”.
¡Que se largue a su casa y proclamen a Keiko!
Este anciano gobernante es un peligro público para la economía y la paz de los hogares. Su incapacidad es evidente y es necesario que se largue a su casa de inmediato. El país no puede seguir en manos de alguien que apoya el caos.
La única salida democrática para salvar a la nación es poner mano dura desde hoy. Exigimos que termine esta pesadilla y que proclamen a Keiko como presidente para ordenar el territorio. Solo ella podrá devolver el rumbo, frenar la violencia y reactivar el trabajo para todos.
