Por hacerce el vivo Chibolin ahora el castigo sera mas duro
¡Atención, atención! El espectáculo que nadie esperaba acaba de estallar como bomba noticiosa en el corazón de la farándula peruana. La fiesta de la ansiada libertad de Andrés Hurtado, más conocido como el carismático y polémico ‘Chibolín’, se vino abajo en cuestión de segundos, cuando todos pensaban que su salida del penal de Lurigancho era un hecho consumado. ¡Una celebración que parecía inminente terminó convertida en una amarga pesadilla de última hora!
La liberación que nunca llegó
La mañana del jueves 18 de septiembre, seguidores, curiosos y hasta detractores se agolparon expectantes ante la noticia: “¡Chibolín sale libre!”. El runrún se esparció como pólvora y no faltaron quienes ya imaginaban al exconductor abrazando a sus hijas y agradeciendo entre lágrimas al cielo. Pero la realidad, fría y contundente, golpeó como balde de agua helada. El juez Walther Huayllani Choquepuma había dispuesto la inmediata libertad de Andrés Hurtado por vencimiento de una de las prisiones preventivas que lo mantenían tras las rejas. Sin embargo, lo que parecía un giro milagroso del destino quedó opacado por un detalle legal que lo dejó atado a los barrotes: ¡existía otra orden vigente!
La otra prisión preventiva: el as bajo la manga
El abogado de Hurtado, Elio Riera, confirmó lo que nadie quería escuchar. “Mi patrocinado tiene otro requerimiento, como es de público conocimiento por el caso Siucho”, declaró con tono firme a Exitosa. En otras palabras, aunque un proceso le abrió la puerta de la libertad, otro se la cerró en las narices en el último segundo. ¿Resultado? Andrés Hurtado sigue encerrado en Lurigancho, sin fiesta, sin brindis y sin la ovación que ya muchos preparaban.
El defensor fue tajante: “No se puede porque recordemos que esta prisión preventiva ordena la inmediata liberación, siempre y cuando no exista otro mandato”. Y en el caso de Chibolín, ese otro mandato pesa como cadena de hierro, manteniéndolo bajo custodia al menos seis meses más, a menos que prospere un incidente judicial que busca la cesación de esa medida.
La fiesta arruinada
Lo que prometía ser una jornada de algarabía terminó en frustración y lágrimas. La familia ya había hecho planes para recibirlo, los medios preparaban portadas triunfales, y hasta en redes sociales los fanáticos compartían mensajes de bienvenida. Todo eso se derrumbó cuando la noticia corrió como pólvora: ¡Chibolín no sale!
Los más críticos celebraron lo ocurrido como una “victoria de la justicia”, mientras que sus seguidores lo calificaron de “injusticia escandalosa”. La escena quedó servida para el espectáculo mediático: lágrimas, indignación y un grito desesperado que resonó desde el penal —“¡Soy inocente!”— según algunos testigos.
El telón de fondo
Cabe recordar que Andrés Hurtado enfrenta acusaciones por presunto tráfico de influencias, un proceso que le costó la primera orden de prisión preventiva dictada en octubre de 2024. Aunque ahora ese mandato expiró, el segundo proceso —ligado al sonado caso Siucho— mantiene al conductor tras los barrotes. En palabras del juez: “La libertad se concede siempre que en su contra no obre otro mandato vigente”. Y ese fue, precisamente, el verdugo silencioso que truncó la esperada fiesta.
El drama continúa
Elio Riera asegura que luchará hasta el final: “Sin duda alguna en la etapa judicial vamos a demostrar su inocencia”. Mientras tanto, el futuro de Chibolín sigue pendiendo de un hilo legal que podría quebrarse en cualquier momento o, por el contrario, apretarse aún más.

Lo cierto es que lo que parecía un día de victoria terminó siendo una jornada de derrota amarga, una auténtica montaña rusa de emociones que dejó a todos boquiabiertos. La fiesta se arruinó en el último minuto, y ahora, en lugar de libertad, lo que reina es la incertidumbre, el drama y la eterna espera de Andrés Hurtado detrás de las rejas de Lurigancho.
¡Así se escribe una historia digna de telenovela judicial, con giros inesperados, lágrimas y un protagonista atrapado en un laberinto legal del que, por ahora, no hay salida!



