¡Se acabó el abuso en los tribunales! El cuestionado magistrado conocido por sus severos fallos, el juez carcelero Richard Concepción Carhuancho, ha recibido el golpe más duro de toda su carrera. La máxima autoridad de la justicia ha decidido sacarlo para siempre de su cargo tras confirmarse sus escandalosos excesos en los juzgados.
El controvertido funcionario no podrá pisar nunca más un despacho de la magistratura. La Junta Nacional de Justicia destituyó al juez Richard Concepción Carhuancho por haber retrasado indebidamente el trámite de apelación de Mateo Castañeda, investigado en el caso Los Waykis en la Sombra.
Esta contundente medida demostró que nadie puede estar por encima de las leyes ni pisotear la libertad de las personas sin pagar las consecuencias. El castigo se dio de forma implacable. La decisión se aprobó por mayoría con 4 votos a favor de los consejeros Cayo César Galindo Sandoval, Rafael Manuel Ruiz Hidalgo, Germán Alejandro Julio Serkovic Gonzáles y María Teresa Cabrera Vega, frente al único voto en contra de Jaime de la Puente Parodi.
El origen de este terrible escándalo judicial al descubierto dejó al descubierto el calvario que vivían los procesados bajo su mando. La sanción contra el magistrado del Poder Judicial se originó tras un fallo del Tribunal Constitucional que detectó graves demoras en su despacho.
Los documentos demostraron una tremenda lentitud intencional que perjudicó directamente el proceso legal. De acuerdo con las indagaciones, el juez tardó más de 20 días en notificar la prisión preventiva y elevar la apelación a la instancia superior, afectando el derecho a la defensa del procesado.
La voz de la autoridad resonó con tremenda firmeza al momento de sancionar semejante falta. “Como juez tenía un deber propio de diligencia y vigilancia que no podía delegar”, sostuvo la consejera de la Junta Nacional de Justicia, María Teresa Cabrera Vega.
El acusado intentó poner excusas desesperadas para salvarse de la inminente expulsión, pero nadie le creyó en las audiencias. Durante las audiencias, la defensa del magistrado atribuyó los retrasos a la alta carga de trabajo que afronta el sistema de justicia.
A pesar del desesperado intento del magistrado por librarse del castigo, el pleno desbarató sus pretextos sin piedad. Sin embargo, el pleno del organismo desestimó el argumento y concluyó que el exceso de expedientes no justifica la falta de celeridad en procesos con reos en cárcel.
Por si fuera poco, la máxima institución judicial dejó en claro que este caso no tenía ningún tipo de perdón guardado ni atenuantes guardados en el tintero. Asimismo, la entidad rechazó que el caso ya estuviera cerrado, al aclarar que las faltas sancionadas no fueron evaluadas previamente por la Autoridad Nacional de Control.
Con esta aplastante e histórica resolución que marca un precedente directo en la historia del país, el sistema judicial elimina a uno de sus personajes más polemicos de los últimos años. Con esta resolución, el magistrado queda apartado definitivamente de la carrera judicial, dejando en claro que el poder no da derecho a encarcelar y vulnerar las reglas.
