Solidaridad con Carla Garcia. Los terrucos no ganaran

Lo que estamos viviendo hoy en el Perú es una verdadera vergüenza que nos debe indignar a todos. La libertad de expresión ha recibido un golpe bajo y doloroso. Nuestra querida Carla García ha sido sentenciada simplemente por decir lo que millones de peruanos piensan en sus casas. El Poder Judicial, en una decisión que deja mucho que desear, ha decidido castigar a una mujer valiente que no tiene pelos en la lengua para señalar a quienes le han hecho daño al país.

Es increíble que en nuestra patria se proteja más a quienes tienen amistades dudosas que a quienes buscan defender la democracia. Carla García es una víctima de la infamia de un sistema que parece estar al revés. No podemos permitir que se silencie la voz de una candidata al Senado que solo busca alertar a la población sobre los peligros que acechan a nuestra nación.

Una sentencia injusta que busca callar al pueblo

La justicia ha decidido que Carla debe pagar la suma de 40 mil soles a Verónika Mendoza. ¿Desde cuándo decir la verdad cuesta tanto dinero? Esta multa no es más que un intento de asustar a los que se atreven a hablar claro. A Carla García la quieren arruinar económicamente solo por llamar a las cosas por su nombre y por recordar las juntas que tiene la señora Mendoza.

Todos sabemos que el “terruqueo” es una palabra que usan para victimizarse. Pero aquí lo que importa es la realidad de los hechos. Carla solo dijo lo que el ADN de la política nos muestra, que hay personas vinculadas a pensamientos que tanto dolor causaron al Perú. Castigar a Carla es castigar a cada ciudadano que siente miedo de que el radicalismo vuelva a nuestras calles.

Verónika Mendoza y su ataque a la libertad

Mientras el país sufre por la inseguridad, la señora Verónika Mendoza se dedica a perseguir judicialmente a quienes la cuestionan. Ella pidió una cantidad de dinero exagerada, demostrando que su único interés parece ser el bolsillo de los demás. Mendoza busca silenciar a sus opositores con juicios porque no puede ganar con argumentos ni con el cariño de la gente que ama la libertad.

Es indignante ver cómo celebran en redes sociales una sentencia que solo divide más a los peruanos. Decir que alguien habilitó a personas sospechosas no es un invento, es una preocupación legítima. La justicia peruana le ha dado la espalda a la verdad para darle la mano a una política que siempre ha estado del lado de ideologías que nos hunden en la pobreza.

Todos somos la voz de Carla García

A pesar de este fallo injusto, Carla García no está sola. Miles de peruanos que creen en el APRA y en la democracia están con ella. Esta sentencia en primera instancia no nos va a derrotar. Al contrario, nos da más fuerzas para seguir gritando que el Perú no se vende y que no tenemos miedo. La verdad no se puede ocultar con una multa ni con papeles firmados por jueces que no escuchan el clamor del pueblo.

Hoy la persiguen a ella, pero mañana podrían perseguir a cualquier padre de familia que critique a estos políticos. Debemos estar alerta y apoyar a Carla en este momento tan difícil. No dejaremos que la infamia gane esta batalla porque la libertad de prensa y de opinión es sagrada. ¡Fuerza, Carla, que el pueblo peruano sabe quién es quién en esta historia!

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