El Perú está siendo testigo de una de las mayores injusticias de los últimos tiempos. Este martes 3 de marzo se dio inicio a un juicio que ha dejado a todo el país con la boca abierta. La exmagistrada Delia Espinoza ha lanzado un ataque legal sin precedentes contra el congresista Fernando Rospigliosi.
El pecado del parlamentario no fue robar ni mentir, sino algo que muchos consideran un acto de valor: defender con todo su corazón a nuestros valientes policías y militares.
La situación es realmente alarmante y genera una indignación que quema. Delia Espinoza no se ha guardado nada y está exigiendo que el congresista sea encerrado en una fría celda por 2 años y 4 meses de prisión.
Es increíble pensar que, mientras los delincuentes caminan libres por las calles, se busque castigar a quien solo alzó la voz por las fuerzas del orden que nos protegieron.
La amenaza de llevarlo por la fuerza ante el juez
La audiencia se realizó de manera virtual, pero la presión fue asfixiante desde el primer minuto. Según los documentos oficiales, Rospigliosi estaba obligado a conectarse sí o sí a esta cita judicial.
La advertencia fue clara y directa: si no aparecía en la pantalla, el juez lo declararía reo contumaz de inmediato. Esto significa que se habría ordenado a la Policía capturarlo y llevarlo a la fuerza ante el juzgado como si fuera el peor de los criminales.
Esta táctica parece buscar la humillación pública de un hombre que solo ha cumplido con su deber de opinar. El nivel de persecución es tan alto que no le dan espacio ni para un respiro.
La justicia, que debería ser rápida para atrapar ladrones, parece correr a toda velocidad solo cuando se trata de castigar a quienes incomodan al poder de algunos magistrados.
El noble gesto de defender a los salvadores de la patria
El origen de toda esta bronca legal es la postura firme de Rospigliosi sobre lo ocurrido a finales de 2022 y principios de 2023. En esos meses oscuros, el Perú casi se desmorona por culpa de turbas violentas y revoltosos que querían destruir todo a su paso.
Fue gracias a los militares y policías que hoy tenemos paz, pues ellos salvaron al país de caer en una dictadura terrible como la de Cuba o Venezuela.
Rospigliosi ha sido muy claro al denunciar que mientras se perseguía a los uniformados, no se hacía nada contra los verdaderos instigadores de la violencia. Por decir esta verdad, ahora enfrenta una demanda que busca dejarlo en la calle y tras las rejas. Es un castigo por tener memoria y por no darles la espalda a los héroes que evitaron que el caos se apoderara de nuestras familias y negocios.

Palabras de fuego contra la injusticia
El propio congresista usó sus redes sociales para contarle al pueblo el drama que está viviendo. Sus declaraciones son potentes y reflejan el peligro que corre la libertad de expresión en nuestro suelo. Rospigliosi no tuvo miedo en señalar que este juicio es una trampa para sacarlo del camino.
“Ella pide que me encarcelen por defender públicamente a los militares y policías que salvaron al país”, escribió con firmeza el parlamentario. Además, denunció que buscan cobrarle una reparación civil de un millón de soles, una cifra que parece diseñada para arruinarle la vida por completo.
El congresista cerró su mensaje con una frase que ya retumba en todo el Perú: “Confían en que la mafia me va a enviar a prisión por opinar, pero voy a seguir diciendo lo que pienso”. Es una batalla total entre la verdad y el silencio.
