El debate presidencial de anoche se convirtió en el escenario de una verdadera masacre política que dejó a más de uno con la boca abierta. Lo que debía ser una exposición de ideas terminó siendo el lugar donde al fin pusieron en su sitio al candidato Yonhy Lescano, quien no supo dónde esconderse.
El postulante de Cooperación Popular, acostumbrado a los discursos vacíos, recibió una dosis de realidad que lo dejó temblando frente a las cámaras de todo el país. La paciencia de los electores parece haberse agotado y sus rivales no dudaron en recordarle su pasado oscuro.
EL FIN DE LA BECA ETERNA
La artillería pesada comenzó con Carlos Espá, de Sí Creo, quien no tuvo piedad al desenmascarar la cómoda vida que ha llevado el candidato Lescano. Mientras miles de peruanos sufren para llegar a fin de mes, parece que este político ha vivido del dinero de todos nosotros por décadas.
Con un tono firme, Espá le recordó que ya pasaron veinticinco años desde que entró al Congreso para no hacer nada importante por el pueblo. La frase que retumbó en todos los hogares fue directa al corazón de su carrera: “Ya llegó el momento de la jubilación, y si no desea usted jubilarse llegó el momento de trabajar realmente”.
MILLONES QUE NO SE JUSTIFICAN
La indignación creció cuando se reveló la astronómica cifra que Lescano habría acumulado durante su paso por el Parlamento nacional sin haber dejado huella alguna. Según Espá, el candidato ha tenido ingresos envidiables mientras el país seguía sumido en el caos y la falta de oportunidades.
“Usted ha ganado 2 millones y medio de soles en el Congreso de la República”, disparó el candidato de Sí Creo ante un Lescano que solo atinaba a poner caras de pocos amigos. Fue un golpe bajo a la pobreza de la gente, ver cómo un político se llena los bolsillos por tanto tiempo.
VÍNCULOS PELIGROSOS Y SECRETOS
Pero la noche de terror para el líder de Cooperación Popular no terminó ahí, pues Carlos Álvarez también sacó los trapos sucios al sol. El reconocido actor y ahora candidato de País para Todos, le recordó a Lescano sus supuestas alianzas con personajes cuestionables de nuestra historia reciente.
Álvarez fue directo al grano y soltó una bomba que dejó al candidato presidencial sin capacidad de respuesta inmediata y visiblemente alterado. “Lamento que el señor Lescano siga cayendo en la bajeza, sin embargo, usted ha sido telonero de Pedro Castillo”, sentenció Álvarez ante la mirada atónita de los asistentes.
EL DESESPERADO PEDIDO DE PODER
Lo más vergonzoso de la jornada fue cuando se mencionó que el supuesto defensor del pueblo habría buscado beneficios personales tras bambalinas. La acusación fue clara: Lescano no solo habría apoyado a gobiernos fallidos, sino que “usted pidió un puesto para ministro de Producción”, según afirmó Álvarez.
Ante los ataques, Yonhy Lescano intentó defenderse usando insultos y tratando de desprestigiar la carrera profesional de sus oponentes, llamando “lector de noticias” a uno y “sobón” al otro. Sin embargo, el pueblo ya se dio cuenta de que los ataques son el último refugio de quien no tiene obras.
UN CANDIDATO SIN RESPUESTAS
Al final del bloque de educación, quedó claro que la demagogia ya no le funciona a quien ha estado en política toda su vida. La gente está cansada de los mismos rostros que solo aparecen cada cinco años para prometer el cielo y las estrellas mientras siguen cobrando del Estado.
Fue una noche donde la máscara de Lescano se terminó de caer por completo ante los cuestionamientos de quienes sí conocen su trayectoria. El debate dejó una lección clara: el pasado siempre te alcanza, y más cuando has vivido veinticinco años sin darle resultados reales a la nación.
