Ya no quiere vivir. Monica Sanchez
¡Indignada, desafiante y al borde de un berrinche frente a las cámaras! Así se mostró la conocida actriz Mónica Sánchez, otrora estrella de la televisión nacional, pero hoy convertida en vocera oficiosa del progresismo cultural, al enterarse de que el Congreso de la República le dio fin al financiamiento de películas ideologizadas, muchas de las cuales eran utilizadas para justificar, relativizar o incluso romantizar episodios vinculados al terrorismo en el Perú.
En una presentación que parecía más una escena dramatizada de telenovela que una rueda de prensa, Mónica arremetió con furia contra los parlamentarios, a quienes acusó de ser “indignos” y “no interlocutores válidos” simplemente porque decidieron cortar la manguera presupuestal que por años alimentó a cineastas progresistas con el dinero de todos los peruanos.
“¿Ustedes creen que se puede confiar en un comunicado del Congreso?”, exclamó la actriz entre gestos exagerados. Y como buena intérprete de ficción, añadió con tono teatral: “¡No abre conversación, no hay entendimiento, no hay negociación posible!”
Pero eso no fue todo. Según la versión de la actriz, esto sería una especie de conspiración digna de una miniserie de Netflix. Afirmó que la congresista Alejandra Tudela habría actuado con frialdad y “sin piedad” al eliminar los subsidios tras semanas de supuestas “reuniones cordiales”. “Se zurraron en el pedido”, gritó con indignación, como si el Congreso estuviera obligado a seguir financiando las fantasías ideológicas de un pequeño sector artístico que cree que hacer cine es un derecho subsidiado, no una industria que debe sostenerse sola.
Lo más escandaloso fue cuando, sin pelos en la lengua, Sánchez dejó entrever que planean una especie de rebelión simbólica contra el Congreso, advirtiendo que hay más de 800 actores y actrices “activados”, como si de una milicia cultural se tratase.
“¡Estamos dispuestos a impedir que eso pase!”, sentenció en tono beligerante, generando aplausos entre un grupo de activistas presentes, mientras que en redes sociales miles de peruanos cuestionaban el privilegio de recibir dinero del Estado para filmar producciones que nadie va a ver al cine.
Con una seguridad pasmosa y casi mesiánica, Mónica proclamó:
“Tenemos la pantalla, tenemos voz, y tenemos un capital importante”.
Pero lo que no tienen, al parecer, es la capacidad de autogestionar su arte sin depender de los bolsillos de todos los contribuyentes.
Las reacciones no se hicieron esperar. En redes sociales, los usuarios no tardaron en recordar que muchas de esas producciones “financiadas por el Estado” eran apologías maquilladas de historia alternativa, donde los criminales terroristas aparecían como “luchadores sociales” y las fuerzas del orden como villanos del pueblo.
Mientras tanto, el Congreso se mantiene firme. El mensaje es claro: el dinero del pueblo no será más usado para fines ideológicos ni para lavar la imagen de quienes tanto daño hicieron al Perú.
— sin mermeladas (@sinMermeladaspe) May 26, 2025
El berrinche de Mónica Sánchez se suma a una larga lista de personajes del mundo artístico que, al ver cortados sus privilegios, ahora claman por democracia, diálogo y respeto, los mismos valores que muchos olvidaron mientras se beneficiaban de un sistema hecho a su medida.
¡El telón ha caído, y el show del victimismo ya no vende entradas!



