¡Atención, Perú! A pocos días de decir adiós y entregar el sillón presidencial, el gobierno de José María Balcázar cocina una jugada que huele muy mal. Cuando la casa ya debería estar ordenada para el cambio de mando, el presidente interino pretende lavarle las manos a Pedro Castillo y sacarlo de la cárcel con un dictamen a toda prisa.
Esta maniobra sucia ocurre justo en la puerta de salida de su gestión. Balcázar busca liberar a Castillo a escondidas usando un trámite exprés del Ministerio de Justicia que estará listo en solo dos días. Se trata de una decisión que paraliza al país y que genera una tremenda desconfianza entre miles de peruanos.
El propio mandatario intentó calmar las aguas ante la prensa como si nada malo pasara. En sus palabras, lanzó una frase que encendió todas las alarmas de la población: “Sigue su curso normal en cuanto se refiere al Ministerio de Justicia… yo creo que entre mañana o pasado seguramente emitirán el dictamen que corresponde”. De esta forma tan fría, confirmó que el perdón legal para el expresidente avanza a pasos agigantados.
Por si esto fuera poco, Balcázar se atrevió a decir que la futura presidenta no debería quejarse por sus actos. “Si los resultados son éticos, lícitos y van a favorecer a la nueva administración, no habría ninguna objeción que hacer”, declaró el mandatario sin ningún tipo de vergüenza. Sin embargo, amarrar un indulto tan polémico antes de irse no tiene nada de ético ni de transparente.
Pero la liberación de Pedro Castillo no es el único zarpazo de esta gestión saliente. Balcázar cambió a cincuenta funcionarios clave a dos semanas de dejar el gobierno, metiendo a gente de su confianza en puestos estratégicos. Entre estas movidas desesperadas, nombró a los congresistas Jorge Marticorena y Flavio Cruz como flamantes ministros de Educación y Trabajo.
En un intento por defenderse del escándalo, el presidente cayó en una descarada contradicción durante una entrevista. El jefe de Estado llegó a asegurar que “lo dañino es cuando alguien pretende manipular una nueva plaza… con el objetivo de perjudicar a la nueva administración”. Decir eso mientras firma nombramientos a última hora suena a una burla directa para todos los ciudadanos.
Ante semejante atropello, el equipo del nuevo gobierno que asumirá el poder este veintiocho de julio tuvo que enviar una carta urgente. En dicho documento, exigieron frenar de inmediato la contratación masiva y las modificaciones en las entidades del Estado. El pedido fue claro: detener el desbarajuste y no asumir compromisos de dinero que comprometan el futuro del país.
El Perú entero observa con indignación cómo las autoridades salientes aprovechan las sombras del fin de su mandato para hacer de las suyas. Liberar a un expresidente cuestionado y asegurar puestos para sus amigos es una completa falta de respeto. No podemos permitir que utilicen el poder de la patria para favorecer intereses ocultos antes de cruzar la puerta de salida.
