¡Bomba periodística sacude al país! Una demoledora investigación periodística de Contra Corriente y Willax ha dejado al descubierto el verdadero rostro de César Hildebrandt. El conocido director de semanario quedó completamente al descubierto tras intentar engañar a la opinión pública con un falso drama. Mientras él gritaba a los cuatro vientos ser una supuesta víctima del gobierno de Keiko Fujimori, la verdad salió a la luz para aplastar su farsa.
El famoso periodista pretendía hacer creer a todos que las autoridades lo perseguían por sus opiniones políticas. Sin embargo, los documentos oficiales demostraron todo lo contrario. Hildebrandt inventó una persecución política para victimizarse, buscando tapar con mentiras un grave escándalo laboral y tributario dentro de su propia empresa editora, Plutón Editores SAC. La mentira se le cayó a pedazos frente a todo el Perú.
Todo comenzó cuando la Sunafil intervino su empresa debido a una grave acusación de un exfiscalizado. El expempleado Michael Alexander Sánchez Escajadillo alzó su voz de protesta tras ser despedido de forma irregular. Lejos de ser un ataque del gobierno, se trataba de una investigación justa iniciada por un trabajador afectado que decidió no quedarse callado ante los abusos.
Pero lo más grave estaba por descubrirse en los registros oficiales. Las investigaciones periodísticas de Contra Corriente revelaron que la empresa de Hildebrandt habría utilizado el nombre de este expempleado sin su permiso. Con esta maniobra, la empresa emitió boletas por un monto gigantesco de más de un millón de soles, usando la identidad de un humilde asistente administrativo.
El propio denunciante dejó en claro la gravedad del asunto al acudir a las autoridades policiales. “No soy beneficiario ni participante de las transacciones comerciales atribuidas a mi nombre”, afirmó con firmeza el exfiscalizado Sánchez Escajadillo al exigir que se limpie su nombre ante la Sunat. Él jamás autorizó que usaran sus datos para semejante mover de dinero.
Los papeles no mienten y muestran números escalofriantes. Se emitieron cinco boletas de venta electrónicas por un total exacto de S/ 1,238,749.20 soles en solo cuatro meses, simulando la venta de miles de ejemplares impresos. Esta escandalosa jugada contable puso en la mira a la empresa por un presunto delito de evasión de impuestos y falsedad.
Ante la contundencia de las pruebas, el caso dio un giro tremendo. Las autoridades remitieron todo el expediente a la Fiscalía Penal Especializada en Delitos Tributarios para iniciar las indagaciones del caso. La defensa del afectado entregó pruebas técnicas y videos que complican seriamente la situación legal de la empresa del semanario.
Quedó demostrado ante todo el país que Hildebrandt engañó a sus seguidores con un show de victimización. Lo que vendía como una supuesta venganza política no era más que un desesperado intento por ocultar acusaciones de estafa y trampas tributarias. La investigación periodística de Willax y Contra Corriente le quitó la máscara y dejó al descubierto la amarga verdad.
