El destino político de Keiko Fujimori enfrenta su momento más oscuro y amargo. En el programa Combutters de PBO, un presagio sacudió por completo la escena nacional tras conocerse los datos de la última Encuesta del Poder de Ipsos y Semana Económica.
En dicho sondeo, Luis Galarreta ocupó el primer lugar de la lista negra: un demoledor veintiséis por ciento de consultados pide que Keiko deje de escucharlo ya mismo. Esta brutal presión popular desató un debate tenso sobre la verdadera lealtad dentro de su entorno íntimo.
En medio de una mesa encendida con Carlos Cacho y Phillip Butters, la vidente Ágatha Lys lanzó las cartas sobre la mesa y reveló una verdad devastadora. La predicción más triste y dolorosa para Keiko no viene de sus rivales, sino de su propio corazón político.
Ante la pregunta directa de Phillip Butters sobre qué pasará con su mano derecha, las cartas marcaron una tragedia inevitable. En el set se advertía que la lideresa suele rebelarse: «Ella le da la contra cuando quiere, ya ella le da la contra, la conozco bien».
Sin embargo, el destino ya estaría sellado con lágrimas y desencanto. Ágatha Lys no dudó en soltar la bomba que paralizó a todos los televidentes: «Galarreta va a tener que salir, y quizá esa es la torre quebrada que vimos hace un rato».
La vidente anunció un final fulminante y sin retorno para este lazo histórico. Con frialdad y pesar, sentenció que el dirigente fujimorista tiene los días contados en la cúpula naranja: «O no llega a Navidad o no llega a las elecciones».
El verdadero calvario de esta profecía radica en el profundo apego emocional que une a ambos personajes. Lys describió el golpe directo al alma de la lideresa: «Siento que esto, que es doloroso para Keiko porque confía mucho en él, no sé, de alguna manera ella se va a dar cuenta que no la está ayudando mucho».
Tener que cortar el cuello político de su compañero más fiel representaría la traición más desgarradora que Keiko jamás imaginó cometer. Romper esa alianza significa admitir un error gigantesco y quedarse en una soledad aterradora frente a los comicios.
La figura de la torre quebrada representa el desplome total de su círculo de hierro. Por culpa del rechazo popular y el desgaste, la lideresa deberá elegir entre salvar su candidatura o salvar a su gran amigo de toda la vida.
Ver caer a su hombre de mayor confianza antes de Navidad o antes de votar será una herida que jamás cerrará. El llanto y la soledad amenazan con quebrar por completo el alma de Keiko Fujimori en su hora más difícil.
