El escándalo estalla en la política nacional tras las polémicas palabras de la prófuga Eliane Karp, quien busca a toda costa salvar de la cárcel a su esposo, el sentenciado expresidente Alejandro Toledo.
Karp rogó una vez más una gracia presidencial a Keiko Fujimori. La ex primera dama aseguró con desesperación: “Mi esposo está muy grave, que ya es el momento de tomarlo en serio”, insistiendo en su liberación médica.
Según Karp, no hay atención suficiente en el país para salvar a Toledo: “no está la expertise, la especialidad y las máquinas necesarias para cuidar todo esto”, clamó la mujer desde la clandestinidad internacional.
Completamente descarada, Karp imploró nuevamente: “Estoy volviendo a pedir a la actual presidenta de Gobierno, por favor, le dé la gracia presidencial a mi esposo antes de que sea demasiado tarde”, desatando furia popular.
Ante este escandaloso teatro, el comunicador Phillip Butters no se guardó absolutamente nada y lanzó una fulminante respuesta que destruyó el pedido de la prófuga, recordándole a todos las fechorías del expresidente en el poder.
Butters fue letal al frenar el llanto de la pareja: “Aquel que siente pena por Toledo, estás equivocado, pues. No puedes sentir pena por Toledo. Él está donde está por sus hechos, por su corrupción”.
El conductor desenmascaró el doble discurso de la exprimera dama. Explicó que ella atacaba a Keiko en el pasado, pero ahora llora por un favor político que no merece ningún corrupto que vació las arcas estatales.
Butters arremetió con furia contra el falso drama de Karp: “Ella dice: «Misericordia para mi esposo», y no pide perdón ni devuelve la plata”, dejando a la prófuga en ridículo frente a todos los peruanos.
Sin frenos, Phillip propuso una solución directa y con ironía: “Que giren un chequecito y se devuelvan unos 100 palitos, pues, para Neoplásicas, ya que tanto le preocupa la gente con cáncer”, sentenció sin piedad.
También recordó la realidad de miles de presos comunes que no tienen privilegios: “En las cárceles hay gente que se está muriendo de sida, ¡arréglalo si tú eres el presidente!”, disparó el conductor con enorme indignación.
La advertencia más contundente cayó de golpe sobre la mandataria: “A Toledo, ni olvido ni perdón. Grave error de Keiko si lo negocia”, sentenciando que soltar al preso significaría avalar la impunidad más asquerosa.
Phillip remató la jugada asegurando que un pacto pondría bajo sospecha al régimen: “A mí me va a indicar que ella va también a querer chorear, pues, para el futuro”, zanjando la discusión con total dureza.
La calle arde ante el descaro de Karp, mientras la contundente respuesta de Butters resuena con fuerza: no habrá compasión para los ladrones de la patria que ahora buscan fingir agonía para no pagar sus culpas tras las rejas.
