Televisión

Al fin estos miserables recibieron un durísimo castigo

La actriz Ebelin Ortiz, , ha puesto el dedo en la llaga. Mientras estos actores revoltosos claman al cielo por una supuesta «persecución» o «veto injustificado», la verdad es que su propia conducta es la que los ha marginado. Ebelin Ortiz denunció con indignación cómo el sindicato ha sido capturado por intereses que, según ella, no velan por los verdaderos trabajadores, sino que buscan silenciar a quienes critican al statu quo.

Pero ¡atención! Detrás de su lamento, se esconde la cínica verdad de que el SAIP ha tomado cartas en el asunto, vetando dignamente a estos elementos tóxicos que prefieren lanzar improperios en la calle antes que dedicarse al arte.


LA CARTA DE LOS SUPUESTOS “PERSEGUIDOS” DESMONTADA

Ebelin Ortiz señaló públicamente que ella, junto a otros tres actores ideologizados, han sido víctimas de un cambio de estatutos que supuestamente los deja fuera del gremio. Escuchemos sus declaraciones, llenas de victimismo, aunque la realidad sea otra:

“Hoy mismo tenemos un grave problema con el SAIP, que es el sindicato de actores e intérpretes del Perú, ha cambiado los estatutos de tal manera que un trabajador del arte no debe tener menos de tres producciones en el año en un país que no es industrializado, ni en el teatro, ni en el cine, En la televisión no puedes pedirle algo así. Exactamente. No. Eh, somos cuatro actores y actrices que hemos sido vetados específicamente con nombre y apellido en el SAIP, en el sindicato de actores e intérpretes del Perú. Tatiana Astengo, Mónica Sánchez, Lucho Cáceres y yo. porque un espacio que tiene que ser el que defienda tus derechos como trabajador, no defiende tus derechos como trabajador, no te valida como trabajador y por el contrario lo que está haciendo es eh expulsarte. Y esto mismo en este microsistema es lo que pasa en el país.”

¡PERO QUÉ DESCARO! Si bien Ebelin Ortiz menciona un cambio de estatutos como excusa, la verdad que grita a voces es que los nombres de Tatiana Astengo, Mónica Sánchez, Lucho Cáceres y la propia Ortiz, son sinónimo de agitación política y ataques frontales a la autoridad. El gremio ha entendido que la decencia y el respeto deben primar sobre la injuria progresista. ¡El veto es una respuesta directa a su conducta injuriosa!


¡LA INFAMIA DE ASTENGO: OFENSA IMPERDONABLE A UN HÉROE Y SU HIJA!

El caso más vergonzoso y que ha colmado la paciencia de la sociedad es el de Tatiana Astengo. Esta actriz, lejos de encarnar personajes de ficción, se ha convertido en una villana de la vida real, utilizando su fama para humillar públicamente a un miembro de nuestra policía que solo cumplía con su deber de mantener el orden.

Recordemos las palabras de odio que esta mujer lanzó, alcanzando el punto más bajo de la indignidad al mencionar a la hija menor del oficial:

“Solo quieres plata. ¡Sirvengüenza! Grábame, y este recuerdo se lo voy a dejar a tu hija, que la van a violar este Gobierno de violadores”

¡UNA ABERRACIÓN! Estas expresiones asquerosas y amenazas veladas contra una niña inocente, solo por ser hija de un policía, son imperdonables. Este acto de maldad pura y activismo irresponsable justifica con creces cualquier medida disciplinaria que el sindicato o la sociedad decidan tomar. La libertad de expresión no puede ser un escudo para el odio y la vejación.


EL FIN DEL REINADO DEL ACTIVISMO EXTREMO

El veto a estos cuatro actores revoltosos e ideologizados no es un capricho; es un acto de legítima defensa del decoro, el arte y el respeto a quienes arriesgan su vida por nosotros. El mensaje es claro: el activismo progre y el insulto a la autoridad policial no tienen cabida en un gremio digno. ¡Que este sea un escarmiento para todos aquellos que confunden el escenario con la calle para sembrar el caos!

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