Anoche cayo la mafia Acuña
El Perú entero está indignado tras revelarse una red de movidas extrañas que beneficiarían a los más cercanos al poder. No se trata de un sol o dos, sino de más de 2 millones de soles que han salido de los bolsillos de todos los asegurados de EsSalud.
Esta vez, el rastro del dinero nos lleva directamente hasta Chiclayo, donde un contrato de alimentación ha despertado las peores sospechas. Las pruebas encontradas apuntan a que los favorecidos serían nada menos que los parientes de Brunella Horna, la nuera de César Acuña.
Parece que el poder político y el dinero público se han mezclado de la peor manera posible en este caso. La justicia no puede cerrar los ojos ante lo que parece ser un festín con la plata de los enfermos. Por este tipo de cosas, muchos ciudadanos claman que los responsables merecen terminar tras las rejas.
LAS FOTOS Y LOS NÚMEROS QUE DELATAN EL ENGAÑO
Todo comenzó con el Consorcio del Norte, representado por una mujer llamada Magna Sánchez Terán, quien ganó el millonario contrato. Aunque ella intentó negar sus vínculos con los Horna, las redes sociales y los registros oficiales cuentan una historia muy diferente.
Resulta que el número de teléfono registrado para esta empresa ganadora pertenece a Gustavo Horna, el padre de la famosa conductora de televisión. Es una coincidencia demasiado grande para ser verdad y huele a un arreglo bajo la mesa desde el primer momento.
Además, existen fotos donde se ve a la señora Magna muy sonriente junto a las tías y hasta el abuelo de Brunella Horna. Al ser consultada, la representante tuvo el descaro de decir que «no recordaba haber tenido contratos con EsSalud», algo que nadie en su sano juicio creería.
UNA MISMA DIRECCIÓN PARA OCULTAR LA VERDAD
La investigación ha sido profunda y ha encontrado que la empresa de alimentos comparte la misma oficina que una empresa de la madre de Brunella. Ambas funcionan en un departamento en Jesús María, en la ciudad de Lima, lo que confirma que son lo mismo.
Es un insulto a la inteligencia de los peruanos que pretendan hacernos creer que esto es casualidad. Mientras miles de pacientes sufren por falta de medicinas, otros se estarían llenando los bolsillos gracias a sus conexiones con el partido de César Acuña.
Este tipo de actos demuestran que algunos ven al Estado como su propia chacra para hacer negocios familiares. La ley es clara y este aprovechamiento de los recursos públicos debería castigarse con la cárcel efectiva para que nadie más se atreva a robarle al pueblo.
POLLOS AL VIENTO Y COMIDA SIN CONTROL SANITARIO
Lo más triste de esta historia es que ni siquiera cumplieron con dar un buen servicio a los pacientes que tanto lo necesitan. Se captaron imágenes de la comida siendo transportada en camionetas particulares, sin ningún cuidado y expuesta a la suciedad del ambiente.
Se vio cómo trasladaban pollos y otros insumos sin respetar las normas de salud que un hospital exige para su gente. Están jugando con la vida de los enfermos solo por ahorrarse unos soles y maximizar sus ganancias sucias en este contrato millonario.

Expertos aseguran que esto es una falta gravísima que rompe cualquier contrato legal con el Estado Peruano. Mientras los Acuña y los Horna guardan un silencio cómplice, el país exige que se investigue hasta el final y que los culpables paguen con prisión.



