La política en nuestro país se ha convertido en un mercado de engaños donde los poderosos mueven sus piezas como si fuera un tablero de ajedrez. Hoy todas las miradas apuntan a Carlos Álvarez, quien parece ser el nuevo juguete de los dueños del poder. El objetivo es claro: subirlo en las encuestas a la fuerza para que llegue a la segunda vuelta.
Esta estrategia no es gratis y busca atrapar al humorista en una red de deudas políticas. Quieren inflar su imagen para que, una vez arriba, tengan cómo cobrarle los favores y doblegarlo a su voluntad. Lo que muchos no ven es que este camino podría terminar muy mal para el candidato que hoy celebra números inflados.
La alianza secreta entre un diario y una encuestadora
No es casualidad que ciertos medios de comunicación hayan empezado a regalar portadas a Álvarez desde hace mucho tiempo. El diario Perú21, dirigido por Cecilia Valenzuela, le daba pantalla incluso cuando él no tenía un partido político definido. Esto levantó las sospechas de muchos analistas que ven una jugada preparada desde hace años.
Lo más grave es la conexión familiar que existe detrás de estos números que hoy se publican con bombos y platillos. El dueño de la encuestadora Ipsos es el esposo de la directora de Perú21, lo que demuestra que juegan en pared. Mientras uno le da la portada, el otro le pone los puntos necesarios para que parezca que está creciendo.
El supuesto triunfo en el último debate electoral
Según los últimos datos que han lanzado para favorecerlo, Álvarez habría tenido un crecimiento explosivo después del último encuentro de candidatos. La encuesta de Ipsos asegura que Carlos Álvarez ahora disputa los primeros lugares con un siete por ciento de intención de voto. Dicen que es el candidato que más subió tras el debate, pasando del cinco al siete por ciento.
Esto suena a un cuento chino fabricado en las oficinas de los que no quieren soltar el mando del país. Afirmar que Carlos Álvarez ganó el debate es una forma de justificar el incremento artificial de su popularidad en los papeles. Quieren convencer a la gente de que su subida es real cuando todo parece estar armado en un laboratorio.
Las advertencias de los aliados y el peligro del futuro
Pero no todos están felices con este inflado repentino, pues dentro de la misma derecha ya empezaron los ataques y las presiones. El periodista Aldo Mariátegui ya lanzó una advertencia directa pidiéndole al humorista que se retire de la contienda. La idea de los poderosos es que los votos no se dividan y que se concentren en un solo favorito.
Las palabras de Mariátegui fueron demoledoras y mostraron que el cariño por Álvarez tiene fecha de vencimiento. “Invoco a Carlos Álvarez que dé un paso al costado y apoye a López Aliaga”, sentenció el periodista en una columna reciente. Si Álvarez no acepta someterse, los mismos que hoy lo inflan podrían ser los encargados de destruirlo mañana mismo.
