El gobierno de José María Balcázar está viviendo sus horas más oscuras y peligrosas. La estabilidad de todo el país cuelga de un hilo por culpa de un hombre que parece no entender la importancia de su cargo.
El Congreso ya tiene los votos listos
La noticia ha caído como una bomba en el Palacio de Gobierno y ha dejado a todos fríos. Illich López, el tercer vicepresidente del Congreso, soltó la verdad que muchos esperaban escuchar sobre el futuro del mandatario.
“Los votos están. El problema ya no son las firmas para llegar a las 20 para presentar la moción. Yo ya he conversado”, sentenció López con total seguridad. Esto significa que la salida de Balcázar es casi un hecho real.
Un presidente que no sabe callar
La paciencia de los políticos y de la gente humilde se agotó debido a los constantes escándalos. Balcázar ha dicho cosas que han molestado incluso a países extranjeros muy poderosos, como Alemania, y a comunidades enteras.
Sus ataques contra la compra de aviones para proteger nuestro cielo y sus insultos han generado un caos innecesario. “No es neutral en sus comentarios e insiste en sus retos para que se lo remueva del cargo”, afirmó el congresista López.
El reto que le salió muy caro
Parece que la soberbia le ganó al anciano presidente, quien se atrevió a desafiar a sus oponentes públicamente. Balcázar retó al Congreso a que lo sacaran, pensando que nadie se atrevería a dar el primer paso.
Sin embargo, la respuesta fue inmediata y contundente, dejando al presidente en una posición de mucha debilidad. “Que no se preocupe el presidente Balcázar. Las firmas están, los votos están”, fue la dura respuesta que recibió el mandatario.
El peligro de perder el control
Cuando un presidente se dedica a pelear en lugar de trabajar, el estado se vuelve un desorden total. Las instituciones que nos protegen a todos están siendo maltratadas por los caprichos y las limitaciones de un solo hombre.
La preocupación es que Balcázar no cuida la imagen de la presidencia y prefiere los insultos antes que el respeto. “Acá hay que cuidar algo y es la institucionalidad de la presidencia de la República, independientemente que lleve el apellido de Balcázar”, explicó Illich López.
¿Quién será el nuevo valiente?
Ahora que la salida del anciano Balcázar parece inevitable, la gran pregunta que se hace todo el mundo es quién podrá tomar el mando. No es fácil encontrar a alguien que pueda arreglar el desastre dejado.
A pesar de que ya tienen todo planeado para sacarlo, los congresistas están analizando con cuidado el siguiente paso. La idea es no saltar al vacío, sino buscar a alguien que realmente respete el sillón presidencial.
Un final anunciado para el anciano
Muchos creen que el propio Balcázar ya no puede más con la presión y que sus errores son gritos de auxilio. Se nota que sus fuerzas ya no le alcanzan para gobernar con la seriedad que el pueblo necesita hoy.
“Se da cuenta de sus propias limitaciones”, dice López sobre el comportamiento de un presidente que parece buscar su propia caída. El país no puede seguir esperando mientras el estado se cae a pedazos por su culpa.
La hora de la verdad llegó
Esta semana será clave para ver si finalmente se presenta la moción que sacará a Balcázar del palacio. La gente en las calles pide orden y que se termine de una vez por todas esta inestabilidad que nos afecta.
El destino de Balcázar está marcado por sus propias palabras y su falta de respeto a la nación. “Es una institución que hay que cuidar entre todos y, en primer lugar, la tiene que cuidar el presidente”, concluyó López.
