¡Escándalo total en el poder! Keiko Fujimori prometió un cambio limpio y lleno de eficiencia para todos los peruanos, pero la verdad salió a la luz de la peor manera. La gran traición ya empezó porque mantiene en su gobierno a la gente del nefasto César Acuña.
Todo fue una gran mentira para ganar votos. La señora presidenta ratificó en su puesto a Cinthia Ramírez Santillana como jefa del IRTP. Ella no tiene la experiencia necesaria y solo llegó por ser la sobrina política del dueño de Alianza para el Progreso.
Su único gran mérito es estar casada con un familiar de Acuña y ser hija de una excongresista muy amiga de la familia. Su canal de televisión apenas tiene cien vistas y encima tiene una denuncia policial por golpear a un agente, algo que da mucha vergüenza.
La repartija sigue sin parar en otros ministerios muy importantes del país. Juan Carlos Gonzales Hidalgo es otro sobrino político de Acuña y ahora es el secretario general del Ministerio de Salud. Es un operador político de toda la vida del partido de Acuña y maneja el poder desde adentro.
El escándalo es gigantesco porque Napoleón Quiroz Avilés ahora es jefe del Gabinete del Minsa. Todos saben que responde a intereses oscuros y a cuotas políticas que solo buscan repartirse el dinero de los peruanos.
Las voces de protesta no se hacen esperar en las calles y estudios de televisión. “Creo que son ya pagando favores, sobre todo de la segunda vuelta”, manifestó con mucha fuerza Mesías Guevara al programa de televisión ‘Beto a Saber’.
El mapa del poder está lleno de amigos de Acuña que buscan su propio beneficio. Jessica Tumi es otro claro ejemplo de esta red, ya que dirige el programa Llamkasun Perú a pesar de estar muy cuestionada por recibir aportes de campaña.
Ante tanta presión, el ministro de Trabajo, Juan Sheput, tuvo que salir a dar la cara. “Creemos que debe haber absoluta transparencia en lo que se refiera a cualquier programa o persona del ministerio”, remarcó el titular de esta cartera a los medios de comunicación.
El veterano político Víctor Andrés García Belaúnde confía en una limpieza total en el aparato estatal. “Tengo la mejor opinión de Juan y estoy seguro de que no va a permitir que permanezca ni un día más”, aseguró con firmeza sobre la funcionaria investigada.
Keiko demostró que no tiene equipo ni gente preparada para gobernar el país. Por eso tuvo que recurrir a las manos de César Acuña, regalando a sus peores críticos material de sobra para destruirla en cualquier momento.

Acuña es un personaje insignificante que no representa a casi nadie en todo el territorio nacional. Keiko prometió orden y mano dura contra la corrupción, pero al final terminó entregando el gobierno a los mismos lobistas de siempre.
