Lo que hizo Pamela Lopez no tiene perdon de Dios
Pamela López, la aún esposa del futbolista Christian Cueva, ha encendido la controversia al declarar públicamente que no permitirá que sus hijos viajen a Ecuador como parte del régimen de visitas solicitado por el jugador. Esta decisión, que ha sido calificada por muchos como infame y desalmada, ha generado una ola de reacciones en redes sociales y en la opinión pública, que no comprenden cómo una madre puede anteponer su rencor a los lazos más sagrados: el de sus hijos con su padre.
Una negativa que huele a venganza
Durante una reciente aparición en el circo de ‘La Chola Chabuca’, Pamela fue abordada por las cámaras del programa Amor y Fuego. Sin titubear y con gesto desafiante, lanzó duras palabras contra Cueva y su solicitud de ver a sus hijos. “Me causa tanta risa y tanta lástima al mismo tiempo… ¿cómo se te ocurre que le voy a dar a mis hijos para que se los lleve a Ecuador? ¡No hay forma!”, declaró con total frialdad, desatando una tormenta mediática.
Lejos de mostrar preocupación por el bienestar emocional de los menores, Pamela dejó claro que su guerra con Cueva es personal, y que en medio de este fuego cruzado, los más perjudicados terminan siendo sus propios hijos, a quienes ahora se les niega el derecho a compartir tiempo con su padre en un entorno diferente.
¿Madre protectora o verdugo emocional?
Pamela López alega que el futbolista no fue capaz de ver a los niños mientras estuvo en Perú, y por ello no confía en que ahora, desde Ecuador, actúe con responsabilidad. Sin embargo, lo que muchos se preguntan es si esa decisión responde a la protección de sus hijos o a una sed de revancha camuflada de “cuidado maternal”.
¿Es justo arrancarle a los niños la posibilidad de tener un vínculo con su padre solo porque su madre está herida? La línea entre proteger y castigar se vuelve borrosa cuando los niños se convierten en armas de una disputa sentimental. En este caso, la negativa de Pamela ha sido interpretada por varios especialistas como un claro ejemplo de “alienación parental”, un fenómeno que ha sido denunciado incluso por organizaciones de derechos del niño.
Christian Cueva, ¿víctima del despecho?
Por su parte, el futbolista no ha respondido directamente a estas declaraciones, pero según allegados, su intención con el régimen de visitas es precisamente recomponer el lazo perdido con sus hijos. No obstante, Pamela lo acusa de delegar todo en su abogado y de solo querer “molestarla” con esta solicitud.
Según revelaciones de un tarotista consultado por la prensa, la verdadera razón detrás del comportamiento de Cueva no es el amor ni la economía, sino un profundo resentimiento hacia Pamela, a quien responsabiliza por dañar su imagen pública. Aun así, ¿deberían los hijos pagar las consecuencias de una relación fallida?
Una guerra que no tiene fin
Todo indica que esta batalla apenas comienza. Los videntes afirman que el divorcio oficial podría alargarse hasta el 2026, y que durante ese tiempo, ambos seguirán protagonizando capítulos de una guerra que cada vez involucra más a los menores.

Mientras tanto, la opinión pública sigue dividida: algunos apoyan a Pamela por “proteger a sus hijos”, pero cada vez son más los que cuestionan su dureza y aparente falta de empatía. ¿Será esta la madre abnegada que defiende a sus hijos, o una mujer dispuesta a todo con tal de herir a su expareja?
Lo cierto es que en medio del escándalo, los únicos que verdaderamente sufren son los hijos, convertidos en peones de un ajedrez emocional donde ya no importa quién gane, porque todos pierden.



