Lucar ya no quiere vivir
¡EXCLUSIVA! El Perú entero fue testigo de un espectáculo bochornoso que raya en lo patético. La máscara de la supuesta neutralidad periodística se desplomó en mil pedazos, revelando el rostro desencajado de la amargura. Nicolás Lúcar, sí, el mismo que durante años se paseó por los micrófonos y pantallas con aires de «fiscalizador», no pudo contener su espanto y su profunda, profunda tristeza al ver caer al que fuera su incondicional: Martín Vizcarra Cornejo, el corrupto más escurridizo de la historia reciente, que acaba de recibir el golpe de la justicia con su ingreso a prisión.
El autodenominado «felón número uno del periodismo» —un título que ahora le calza como anillo al dedo— apareció en su programa radial con una voz que no era la suya. Era el lamento de un siervo que ve a su señor caer. Era el quiebre emocional de quien invirtió todas sus fichas en un caballo perdedor y ahora no sabe cómo justificar su descarado apoyo. La escena fue tan lamentable que heló la sangre de la audiencia: un hombre que se supone debe informar, llorando la suerte del que fue sentenciado por la justicia por actos de corrupción.
¿»Periodista» o Abogado Defensor a Sueldo? Esa es la pregunta que retumba en las redes y en la conciencia popular. Lúcar, sin el menor pudor, sin la pizca de vergüenza que exige la profesión, lamentó la prisión de Vizcarra.
Sus propias palabras, un intento burdo de minimización, evidencian su total falta de desparpajo. Tratando de buscar una rendija por dónde escapar, sugirió que la prisión efectiva debería esperar a la «sentencia en segunda instancia». ¡Una táctica tan vieja como la corrupción misma!
«La sentencia ha sido, ha generado y va a seguir generando, por supuesto, controversia. Martín Vizcarra sigue jurando inocencia. Él dice que esto es una venganza del Club de la Construcción…»
¡Escandaloso! Lúcar replica el guion del corrupto sin cuestionarlo. ¿Venganza? ¿Inocencia? Es el mismo discurso que escuchamos de todos los que finalmente son atrapados con las manos en la masa. Pero lo peor estaba por venir, cuando el «periodista» intentó desviar la atención y, de paso, atacar a la herramienta que destapó toda la cloaca: la Colaboración Eficaz.
La Patética Defensa: ¡Vizcarra Iba a Ganar!
Con la misma voz quebradiza que usó para defender lo indefendible, Lúcar se enredó en una teoría conspirativa sobre el mecanismo legal que permitió sentenciar a Vizcarra.
«Pero hay un hecho que sí resulta significativo y que nos debería llamar seriamente la atención. Es verdad que el instrumento de la colaboración eficaz es muy valioso… pero de alguna manera tiene que ser regulado, porque la colaboración eficaz no se puede convertir en un instrumento para conseguir la impunidad. Lo digo, ¿por qué? Porque el único sentenciado en este caso a una pena efectiva es Martín Vizcarra.»
¡Aquí está el veneno! Lúcar, el «adalid de la justicia», pide regulaciones cuando el instrumento legal toca a su favorito. Para él, es injusto que el único que pague con cárcel sea el cabecilla de la red, el que estaba en el poder. ¡Qué insolencia! ¿Acaso quiere impunidad para todos, o solo para Vizcarra?
— sin mermeladas (@sinMermeladaspe) November 29, 2025
Finalmente, el felón Lúcar soltó la razón real de su amargura, la que lo tiene al borde del colapso: la sentencia de Vizcarra ¡implica un cambio político! Y es que la verdadera tragedia para este sector del periodismo «mermelero» es que su candidato, el que, según sus «encuestadoras» (¡las que nunca fallan!), iba a ganar las elecciones, ahora está tras las rejas.
«Lo que sí es cierto es que la sentencia de Martín Vizcarra implica un cambio significativo en la situación política, porque es absolutamente claro que, si Martín Vizcarra fuera candidato, según las encuestadoras… él ganaría las elecciones si fuera candidato.»
¡El horror! El pueblo se pregunta: ¿Es este el nivel de periodismo que merece el Perú? Un presentador que no esconde su luto por el encarcelamiento de un corrupto sentenciado. El show de Nicolás Lúcar no fue de información, fue un funeral televisado por la caída de su ídolo. La historia lo juzgará no como periodista, sino como el más grande portavoz del felón Vizcarra. El descaro ha tocado fondo. ¡Vergüenza Nacional!
¿Cree usted que Nicolás Lúcar debería ser sancionado por la falta de neutralidad en su programa, o su actitud es solo una «pasión» periodística?



