Mira el golpe final que dio Corvetto

Todo fue una pantomima mal actuada. Mientras el país miraba con indignación cómo se burlaban de nuestra democracia, las autoridades hacían teatro. No se detuvo el fraude, solo se montó un espectáculo para la televisión. La justicia llegó tarde y mal.

Lo más sorprendente es que nadie actuó por sorpresa. El propio Fiscal de la Nación, Tomás Aladino Gálvez, le avisó a Piero Corvetto hace cuatro días por televisión que irían a buscarlo. Le dieron tiempo suficiente para esconder todo lo que necesitaban ocultar.

El aviso que nadie debía ignorar

Fue un mensaje claro: “Allanar su casa e incautar celulares y laptops”. Esto no fue una investigación real, fue un aviso de cortesía. Corvetto tuvo días para borrar pruebas y limpiar sus huellas mientras el país esperaba una verdadera acción.

La población se pregunta cómo es posible avisar a un investigado antes de caerle. Esto demuestra que la lucha contra la corrupción es puro cuento. Mientras tanto, el JNE sigue convalidando lo que todos vimos como un proceso lleno de trampas.

El teatro del allanamiento

Esta mañana  24 de abril, finalmente, los agentes de la Policía Nacional y el Ministerio Público llegaron a la casa de Miraflores. El operativo fue un despliegue innecesario de fuerzas que no sirvió para detener a nadie, solo para revisar computadoras que ya estaban limpias.

El fiscal anticorrupción Raúl Martínez dirigió este show mediático. Mientras él entraba a la casa, el abogado de Corvetto llegaba tranquilamente para vigilar que nada se saliera del guion. Fue una diligencia pactada de principio a fin.

La conexión con la empresa Galaga

La policía informó que se hicieron doce allanamientos al mismo tiempo. Entraron a oficinas de la empresa Galaga en Lurín buscando culpables. Quieren hacernos creer que buscan la verdad detrás de la colusión agravada, pero el fraude ya se consumó frente a nuestros ojos.

Las autoridades buscan responsables por las fallas logísticas, pero el daño ya está hecho. El material electoral tirado en la basura en Surquillo es la prueba de su incompetencia. Es inaceptable que traten de distraer a la gente con papeles mientras la elección sigue manchada.

El JNE mira hacia otro lado

El juez Manuel Chuyo se negó a dar la detención preliminar que pidió la Fiscalía. La justicia peruana parece estar ciega ante el desastre electoral. A pesar de que la gente gritó en las calles, los jueces prefieren dejar libre a los involucrados.

El exjefe de la ONPE renunció el 21 de abril, tratando de limpiar su imagen después del caos. Corvetto se va, pero el fraude se queda. El JNE sigue convalidando los resultados como si nada hubiera pasado en los centros de votación.

¿Qué pasará con la confianza del pueblo?

La Fiscalía dice que estas acciones sirven para “esclarecer responsabilidades”. Nadie les cree porque el sistema está roto desde adentro. Las autoridades siguen buscando pruebas, pero la mayor prueba es el sentimiento de rabia de todos los peruanos.

La confianza en el sistema electoral está en el suelo. Mientras sigan ocurriendo estos shows sin castigos reales, la democracia será solo un nombre vacío. La gente sabe la verdad, aunque el sistema intente ocultarla con operativos de último minuto.

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