El panorama político se sacude ante las oscuras revelaciones que envuelven a José Luna Gálvez. Este hombre, que busca el poder máximo en el país, carga con una mochila llena de secretos. Luna Gálvez representa un peligro real para la ética pública y el respeto a la familia.
Su comportamiento deja mucho que desear para alguien que pretende dirigir los destinos de millones de peruanos. No estamos ante un político común, sino ante alguien que parece confundir el dinero del Estado con su propia billetera.
Una hija no reconocida en la sombra
Lo más doloroso de este escándalo es el desprecio por la sangre propia. Según diversos testimonios, el líder de Podemos Perú habría tenido una relación hace veinte años con Rosmery Sarmiento Antón.
De ese vínculo habría nacido una hija que Luna se niega a reconocer legalmente, dejando a una menor en el desamparo. Es indignante que un hombre con tanto poder económico le dé la espalda a su propia descendencia.
La falta de responsabilidad paterna es una señal clara de alguien que no tiene palabra ni corazón. ¿Cómo puede cuidar de un país quien no es capaz de cuidar de su propia hija?
El Congreso convertido en agencia de empleos
La situación se vuelve más turbia al descubrir que el político usó su poder para favorecer a la madre de su supuesta hija. Rosmery Sarmiento ingresó al Congreso con solo 21 años, cuando conoció a Luna.
Actualmente, ella se desempeña como asesora técnica en la bancada de Podemos Perú con un sueldo de 7,592 soles pagado por todos. Es un insulto para los jóvenes profesionales que ella ocupe ese puesto.
El Estado no puede ser el refugio para los favores personales de un candidato. Luna parece usar las instituciones públicas como si fueran su propia empresa privada, manejando cargos a su antojo.
El silencio cómplice y los secretos
Cuando la prensa intentó buscar la verdad, solo encontró evasivas. La propia Rosmery Sarmiento evitó dar explicaciones contundentes sobre su cercanía con el líder político ante las cámaras.
Ella simplemente respondió: “Es mi vida privada, señor. Mil disculpas”, cuando fue consultada por el programa de televisión. Sin embargo, su amiga cercana Vanessa Pumarica fue mucho más directa al confirmar el romance.
Pumarica declaró con firmeza sobre la relación que ambos mantuvieron: “Hasta donde yo sé, creo que ellos… lo que ella contaba, en algún momento tuvieron una relación cuando ella era jovencita”.

Actitud infantil y ataques a otros
En lugar de responder con pruebas y madurez, Luna Gálvez ha optado por victimizarse como un niño pequeño. Ha salido a culpar a otros candidatos de una supuesta guerra sucia para tapar sus errores.
El político señaló directamente a su rival Rafael López Aliaga como el responsable de estas acusaciones. En un arranque de desesperación, Luna afirmó: “Esto solo yo lo hago responsable al Sr. López Aliaga”.
Es una actitud inmadura que busca desviar la atención de lo más importante: su falta de honradez. Un líder de verdad asume sus actos y no se esconde tras excusas baratas ni ataques infantiles.
