Por hacerse la viva recibio su merecido Claudia Cisneros
¡ESCÁNDALO TOTAL! Las redes sociales han estallado en un grito unánime de indignación y absoluto rechazo tras el descarado anuncio de la periodista Claudia Cisneros. La autodenominada activista de izquierda y figura máxima del sector «caviar», ha tenido la osadía de lanzarse al Parlamento Andino de la mano del Partido Morado, desatando una ola de odio y repudio que no se veía en mucho tiempo. ¡El pueblo peruano no olvida y las redes se lo han recordado de la peor manera!
¿Memoria corta o caradura? De querer quemar el Congreso a querer vivir del Estado
La noticia cayó como una bomba de estiércol sobre la opinión pública. Cisneros, quien durante años se ha dedicado a destilar veneno contra las instituciones, ahora pretende sentarse en un cómodo sillón pagado con los impuestos de todos los peruanos. En un mensaje cargado de una falsa modestia que no engaña a nadie, escribió en la red social X:
“Hoy anuncio oficialmente mi postulación al Parlamento Andino por el Partido Morado con el Número 1. Lo hago con la convicción de poner mi trayectoria al servicio del Perú…”
¡Qué tal concha! (como dirían en las calles). Esta es la misma mujer que, en un ataque de aparente desquiciamiento ideológico, pedía a gritos y de forma deliberada «quemar el Congreso». Sus palabras exactas, que hoy la persiguen como fantasmas, fueron: «Es hora de desaparecer a ese congreso, antro de lo más corrupto y putrefacto de la política peruana, guarida de delincuentes».

¿Cómo es posible que alguien que pedía la destrucción de la representación política ahora suplique por un voto para entrar en ella? La respuesta para miles de usuarios es simple: se le acabó el dinero, se le acabó la mermelada y ahora busca refugio en el Parlamento Andino, ese órgano que muchos consideran un cementerio de elefantes y un gasto inútil para el país.
Propuestas «trasnochadas» que causan risa y asco
No contenta con su postulación, la periodista salió a vender unas propuestas que suenan a cuento de hadas para niños. Habló de «fondos de becas» y una «Central Andina de Inteligencia». ¡Por favor! ¿A quién quiere engañar? El Perú ya tiene becas y el Parlamento Andino tiene menos poder que un portero en una fiesta privada. Es una institución decorativa que solo sirve para que gente como ella cobre sueldos dorados sin hacer absolutamente nada relevante por el ciudadano de a pie.
El pueblo le responde: ¡Nadie te cree, Claudia!
La reacción en redes sociales no se hizo esperar. El repudio fue inmediato, masivo y brutal. Los usuarios, cansados de la doble moral de la «izquierda caviar», le recordaron su verdadera esencia con comentarios que la dejaron por los suelos:
«Becas ya existen hace muchos años, ese adefesio de parlamento andino es nada, no sirve para nada más que mantener unos parásitos sin finalidad alguna. NEXT», sentenció un usuario con total claridad.
Otro fue más sarcástico y letal: «Hasta ahora solo te he escuchado por años insultar a todos los que no piensan como tú. Ahora quieres dártela de moderada para que te elijan en un cargo decorativo. Fácil es insultar y criticar, lo difícil es construir».
El fin de una forma de vivir
Lo que queda claro es que personajes como Claudia Cisneros ya no tienen cabida en la confianza del peruano común. Se les acabó el juego de la superioridad moral. La gente ha identificado que este tipo de «gentuza» política solo busca aventurarse en cargos públicos cuando ven que su modo de vida activista ya no les rinde frutos.
El sentimiento generalizado es de asco absoluto. El Perú no necesita más parásitos, ni gente que un día quiere quemar las instituciones y al día siguiente quiere que esas mismas instituciones le paguen el sueldo. El «Número 1» del Partido Morado parece ser, en realidad, el número uno en la lista de los más repudiados de este proceso electoral.
¡La máscara se cayó y lo que quedó debajo es la ambición más pura y dura!



