La paz parece haber abandonado para siempre el Palacio de Gobierno. El presidente encargado, José María Balcázar, está en la cuerda floja y todo apunta a que sus días en el sillón presidencial están contados. Esta crisis, desatada por la polémica compra de aviones F-16, ha hecho temblar los cimientos de su gestión. Nadie entiende cómo llegó a ese cargo, un puesto que nunca debió ocupar.
Un Congreso que ya no lo soporta
La furia de los parlamentarios es total. El Congreso ya prepara una censura definitiva para sacarlo del poder. Ilich López, desde la Mesa Directiva, y la bancada de Renovación Popular, no descansarán hasta verlo fuera. Sienten que Balcázar no tiene voz de mando y su silencio sobre el supuesto fraude de la ONPE ha colmado la paciencia de todos.
La orden es clara: mandarlo a su casa cuanto antes. Se considera que su presencia es un peligro para la estabilidad del país. Lo que empezó como un intento de frenar una compra de millones de dólares, terminó convirtiéndose en la tumba política de un hombre sin autoridad.
Desautorizado y solo en el poder
El golpe de gracia vino de parte del mismo presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi. Él confirmó que la compra de los aviones ya se concretó, ignorando por completo la voluntad de Balcázar. ¡El presidente no manda ni en su propia casa! Rospigliosi fue directo al grano sobre el destino del mandatario: “Si hay las firmas necesarias para una moción, se le dará trámite como corresponde y se llevará al voto”.
Esta declaración confirma que la salida de Balcázar es una posibilidad real e inminente. El Congreso volverá a sus actividades normales la próxima semana y se espera que la moción se presente de inmediato. El final del gobierno de Balcázar está escrito en la pared y parece que nadie podrá evitar su caída.
El caos total en el gabinete
Para empeorar las cosas, se confirmó que el dinero para los aviones ya salió de las arcas del Estado. El desorden es absoluto. El exministro de Defensa, Carlos Díaz, soltó la bomba al revelar que el contrato se firmó a espaldas de la máxima autoridad. Balcázar ha sido totalmente ignorado y humillado por sus propios ministros y el Congreso.
Este gobierno se cae a pedazos entre escándalos y peleas. Es una situación insostenible que tiene a la población al borde del asiento. La figura de Balcázar está totalmente destruida ante los ojos del país. Muchos coinciden en que, para que el Perú pueda respirar, el presidente encargado debe renunciar o ser censurado de una vez por todas.

La pregunta que todos se hacen ahora es qué pasará cuando finalmente lo saquen del poder. La incertidumbre se apodera de cada rincón del país. Lo único seguro es que la gestión de Balcázar será recordada como una de las más oscuras y vergonzosas de nuestra historia reciente.
