¡El pasado oscuro regresa con fuerza y revienta un nuevo escándalo! Un sobreviviente de los años más sangrientos de la violencia terrorista se armó de coraje para desenmascarar al hoy senador Iber Maraví.
El valiente exagente de la Guardia Civil, Carlos Orlando Díaz Díaz, no se calló nada y rompió el silencio. Con la frente en alto y sin temor alguno, respondió con furia a las mentiras de Maraví que hoy ocupan los reflectores.
Todo estalló luego de que el actual senador sacara a relucir una vieja manifestación policial fechada el 24 de agosto de 1982. Maraví usa este documento a su antojo para intentar salvarse del juicio de la historia y del pueblo.
La tremenda contradicción quedó a la vista de todo el país sin piedad. El legislador aplaude hoy un atestado antiguo que antes atacaba con rabia cuando su nombre salía directamente manchado con el terror.
El valiente sobreviviente recordó con amargura aquel brutal ataque en Vilcashuamán. Díaz explicó que en aquellos años oscuros la policía solo conocía por fotografía a la cabecilla Edith Lagos y al asesino Abimael Guzmán.
Pero la verdad no se puede tapar para siempre con un simple papel. El expolicía fue claro, firme y demoledor al mirar fijamente a la cámara y acusar sin miedo al actual congresista:
“Al resto, ¿cómo los voy a conocer, señor Maraví? Lo conozco a usted y le digo en su cara: usted estuvo ahí, fue parte del comando del ataque mortífero”.
La rabia del testigo destrozó las apariencias del político que hoy camina en traje por el Congreso. ¡Qué rata de desagüe para mentirosa!, exclamó el valiente sobreviviente al encarar las versiones falsas del parlamentario.
Díaz denunció además cómo se manipularon los papeles en aquellos años de plomo. Reveló que el alférez Ricardo Franco de la Cuba les ordenó guardar silencio sobre varias fallas graves para no dejar mal parado al comando.
Les prohibieron contar la falta de apoyo urgente y el helicóptero que los abandonó en plena masacre. Esa complicidad y ocultamiento, advirtió indignado el sobreviviente, solo sirvió para favorecer a las huestes terroristas sangrientas.
El exagente recordó el horror vivido cuando estuvo al borde de una muerte segura y cruel. Recordó que los atacantes le perdonaron la vida de milagro gracias a la orden de la terrorista conocida como la camarada Carlota.
La voz del sobreviviente retumbó con furia al exigir que la justicia despierte de su letargo: “Y no tengo miedo de enfrentarme contigo. Quiero que se reabra el caso porque en Ayacucho nunca me llamaron”.
El coraje del exagente sacudió a la opinión pública al criticar la vida llena de privilegios que hoy tiene el legislador: “Ahora habla de pobre en el Perú, pero vive de la mamadera del Estado”.
Frente a los ataques cobardes que buscan desprestigiarlo, Díaz juró que nadie le paga un solo centavo para hablar con la verdad. La valentía de este sobreviviente pone contra las cuerdas a Maraví ante el juicio implacable de la historia.
