La política peruana está que arde y los personajes de siempre están perdiendo los papeles. Se nota a leguas que Gustavo Gorriti está muy nervioso por lo que se dice de él. El jefe de IDL-Reporteros ha salido corriendo a grabar videos para atacar con todo a Rafael López Aliaga.
Esta reacción tan rápida solo demuestra una cosa: la desesperación. López Aliaga no se quedó callado y le dijo sus verdades en la cara. El alcalde señaló que Gorriti tiene un poder oscuro dentro de la Fiscalía y que lo usa para su propio beneficio.
Parece que al señor del IDL le dolió mucho que le recordaran cómo se manejan las cosas en el Ministerio Público. Por eso, ahora intenta limpiar su imagen con videos y columnas que nadie le cree. Sus días de gloria están contados y él lo sabe perfectamente.
El miedo a perder el poder
El exfiscal Rodrigo Rurush ha sido muy claro al analizar esta situación tan extraña. Según sus palabras, Gorriti aparece justo ahora porque sabe que se le acaba el tiempo. Sabe que está perdiendo el poder que por años tuvo en las oficinas de la Fiscalía.
Rurush no tuvo pelos en la lengua para desenmascarar esta maniobra mediática. El exfiscal cuestiona que el jefe de IDL use material de hace años para intentar golpear en plena campaña. Es un manotazo de ahogado de alguien que ya no tiene el control de antes.
La gente ya se dio cuenta de que estos videos no son casualidad. Buscan confundir a la población y proteger sus intereses personales. La desesperación es evidente en cada palabra que pronuncia Gorriti frente a la cámara de su medio.
Las amenazas que destruyeron la justicia
Uno de los puntos más graves es la relación entre IDL y los altos mandos fiscales. Rodrigo Rurush recordó que Pablo Sánchez le hizo mucho daño al Ministerio Público durante su gestión. Las pruebas de esta cercanía son realmente escandalosas y preocupantes.
El exfiscal reiteró que Sánchez lo amenazó directamente en el pasado. El objetivo era suspender una revisión de documentos en las oficinas de IDL. Se rompió la imparcialidad de la justicia solo para favorecer a Gustavo Gorriti y sus amigos.
No es secreto que en 2018 se detuvieron diligencias importantes por una simple llamada. Gorriti llamó al entonces Fiscal de la Nación para evitar que revisen su material. Usó sus contactos para frenar a la ley y esconder información que era muy delicada.
Se victimiza para no responder
Cuando Rafael López Aliaga lo acusa de manipular la fiscalía, Gorriti se hace la víctima. Dice que lo persiguen, pero la verdad es que él siempre hizo y deshizo lo que quiso. Tenía información privada que solo debería manejar la justicia peruana.
El medio IDL ha tenido en sus manos documentos que son propiedad del Estado. Con ese material han manipulado la información a su antojo durante mucho tiempo. Ahora que la verdad sale a la luz, no saben cómo justificar tanto privilegio.
La realidad es que el país ya no aguanta más este tipo de manejos bajo la mesa. La justicia debe ser igual para todos y no solo para un grupo de periodistas. Los ataques contra López Aliaga solo confirman que el castillo de naipes se está cayendo.
