El Perú entero está de luto y llora amargamente la partida de uno de sus hijos más queridos. El gran cómico Manolo Rojas cerró sus ojos para siempre en medio de una escena que causa indignación y mucha rabia. Lo que debió ser una atención rápida se convirtió en una espera mortal que nadie puede perdonar.
La noticia cayó como un balde de agua fría sobre todos los peruanos que reían con sus ocurrencias. El artista de sesenta y tres años se encontraba en su casa de La Victoria cuando el destino le jugó una mala pasada. Un fuerte dolor en el pecho marcó el inicio del fin para el hombre que solo sabía dar alegrías.
UNA AMBULANCIA QUE NUNCA LLEGABA AL RESCATE
Mientras el humorista luchaba por su vida, su familia vivía un verdadero infierno debido a la ineficacia del sector salud. Los minutos pasaban y la ayuda médica no aparecía por ningún lado, aumentando la desesperación de sus seres queridos. Testigos en la zona confirmaron que el vehículo de emergencia se quedó estancado sin avanzar con rapidez.
Una vecina que presenció todo el caos reveló detalles que ponen los pelos de punta a cualquiera. Ella contó que los familiares tuvieron que correr desesperados hacia la esquina para exigir que la ambulancia avance. “Sus familiares empezaron a correr por la ambulancia que se estaba demorando bastante”, relató la mujer con mucha tristeza.
GRITOS Y PELEAS POR LA DESESPERACIÓN DEL MOMENTO
La demora de los paramédicos fue tan grande que se armó un alboroto total en plena calle de La Victoria. Los parientes de Manolo Rojas no podían creer que el auxilio estuviera tan cerca y a la vez tan lejos. La rabia se apoderó de todos al ver que el tiempo se agotaba para el querido comediante.
La misma testigo detalló que la situación se salió de control por la negligencia de los encargados de salud. “Hubo pequeña discusión para llamar a la ambulancia”, mencionó la vecina, dejando claro que el servicio de emergencia falló nuevamente. Es increíble que en una emergencia cada segundo cuenta y aquí se perdió tiempo valioso.
EL ÚLTIMO ADIÓS A UN HOMBRE SANO Y TRABAJADOR
Nadie se explicaba cómo un hombre que cuidaba tanto su salud pudo terminar así de pronto. Su hermano, Jaime Rojas, rompió el silencio y contó que Manolo llevaba una vida muy activa y responsable. El artista iba al gimnasio todos los días y mantenía una dieta estricta para estar bien.
El dolor de la familia es inmenso porque el infarto lo sorprendió cuando parecía estar en su mejor momento. “Él estaba normal, iba todos los días al gimnasio. Su dieta tranquilo e iba a la radio”, declaró su hermano Jaime. Esa tarde el cómico almorzó con normalidad y salió a trabajar como siempre lo hacía.
UN INFARTO FULMINANTE QUE APAGÓ SU RISA
La tragedia ocurrió en horas de la noche cuando uno de sus hijos ingresó a la vivienda y se dio con la peor sorpresa. Encontró al famoso imitador tirado en el suelo, ya sin fuerzas para defenderse del ataque al corazón. “Su hijo vino y lo encontró en el suelo porque le había dado un infarto”, explicó su hermano.
Este lamentable hecho deja al descubierto las graves fallas en las emergencias de nuestro país. No es posible que una figura tan importante muera esperando una ambulancia que se queda parada en una esquina. Hoy el Perú llora a Manolo, pero también exige justicia por un sistema de salud que nos abandona.
