La justicia peruana está en su punto más crítico y el tiempo se agota para atrapar al responsable del caos electoral. Piero Corvetto, el cuestionado jefe de la ONPE, estaría alistando sus maletas para fugar del Perú antes de que las autoridades lo pongan tras las rejas.
Fuentes cercanas aseguran que este funcionario pretende disfrazar su huida como unas simples vacaciones para buscar asilo político en el extranjero. El plan de Corvetto sería victimizarse y decir que es un perseguido político, tratando de tapar sus graves faltas cometidas contra el pueblo.
Esta posible fuga ocurre justo cuando la Fiscalía y la Policía Nacional tienen la mira puesta sobre su cabeza por entorpecer las elecciones. Si no lo capturan de inmediato, el país verá cómo otro personaje clave escapa de la justicia sin rendir cuentas por su negligencia.
NEGLIGENCIA ADREDE Y ENGAÑO AL PUEBLO PERUANO
La situación es insostenible porque se han encontrado pruebas de que el desastre en las votaciones no fue un accidente, sino algo planificado. Corvetto habría permitido que miles de peruanos se queden sin votar por su falta de acción, afectando la voluntad de todo un país.
Incluso la empresa Galaga SAC, encargada del transporte, desmintió al jefe de la ONPE de manera tajante ante las acusaciones de retrasos. “Las demoras registradas no responden a incumplimientos por parte de nuestra empresa”, afirmó la compañía, dejando a Corvetto como el único y gran responsable.
Informes de la Contraloría también advierten que este funcionario ya sabía que todo iba a fallar y no hizo absolutamente nada para evitarlo. A pesar de las alertas, el jefe de la ONPE mantuvo una conducta de silencio y abandono total de sus funciones primordiales.
CAEN SUS CÓMPLICES MIENTRAS EL JEFE SIGUE LIBRE
La justicia ya empezó a actuar contra los mandos medios, logrando capturar en su propia casa al gerente de Gestión Electoral, José Samamé. Este sujeto intentó renunciar minutos antes para salvarse del arresto, pero la policía fue más rápida y lo detuvo por sus delitos.
También se capturó a una fiscalizadora en Trujillo por romper cédulas de sufragio válidas frente a los ojos de todos los presentes. El proceso electoral fue manchado por actos criminales que buscaban alterar el conteo de votos y favorecer a ciertos grupos políticos oscuros.
Sin embargo, el pez gordo sigue libre y caminando por las calles mientras el Jurado Nacional de Elecciones ya lo denunció penalmente. Se le acusa de atentar contra el derecho al voto y de obstaculizar el desarrollo normal de las elecciones nacionales de manera sistemática.
EL FANTASMA DEL FRAUDE Y LA CÚPULA POLICIAL
La sombra del fraude electoral que viene desde el año 2021 sigue persiguiendo a Piero Corvetto y a sus aliados más cercanos. Muchos peruanos no olvidan cómo se manejaron las actas en favor de Pedro Castillo y el sentenciado Vladimir Cerrón en aquel entonces.

Se sabe que la cúpula de la Policía Nacional evaluó detener a Corvetto el mismo domingo de las elecciones por flagrancia delictiva. Lo único que salvó al jefe de la ONPE de dormir en la cárcel fue una reunión de emergencia donde se decidió alargar el horario de votación.
Ahora, con una denuncia fiscal encima y el rechazo de todo el país, el arresto de Corvetto es la única forma de evitar su escape. ¡No se puede permitir que el jefe de la ONPE se burle de la ley y se fugue con total impunidad!
