¡El poder se le escapa de las manos y el escándalo estalla en Palacio de Gobierno! El liderazgo de Luis Galarreta en el gabinete de ministros de Keiko Fujimori ha terminado por completo. Fuentes directas confirman que el cuestionado funcionario vive sus últimos y amargos días al mando del equipo presidencial.
Nadie lo soporta más en el círculo íntimo del poder. La presidenta y sus principales asesores están furiosos con la pésima actuación de Galarreta, acusándolo de hundir la imagen del régimen en tiempo récord. Su falta de visión política y sus constantes errores colmaron la paciencia de todos.
La catástrofe política ya no se puede tapar con un dedo. Lo culpan directamente de la nula respuesta frente a las amenazas del Fenómeno de El Niño y la ola de inseguridad ciudadana, problemas que golpean duramente los hogares más humildes. El pueblo siente el abandono total en las calles.
Para colmo de males, el premier trabó gestiones urgentes. Se le responsabiliza por la vergonzosa demora en aprobar la delegación de facultades legislativas en el Congreso, paralizando medidas vitales para el país. Su incapacidad de concertar acuerdos parlamentarios dejó al gobierno completamente aislado y sin rumbo.
El fuego cruzado llega desde la misma bancada naranja. El presidente del Congreso, Miguel Torres, le bajó el dedo de manera implacable a Galarreta por su torpeza política. Torres exige con urgencia otra figura que logre sumar aliados en el Parlamento antes de un colapso definitivo.
La molestia interna creció cuando Galarreta se cerró al diálogo político elemental. El premier se negó a conversar con bancadas opositoras como la de Roberto Sánchez, dinamitando puentes que antes funcionaban. Esa cerrazón costó caro y aceleró el rechazo popular hacia la gestión del gobierno.
Ante semejante descalabro, la jefa de Estado prepara una salida desesperada. Keiko Fujimori aumentará sus apariciones en las calles para maquillar la crisis ministerial, dejando de lado sus grabaciones de internet. Los cambios en el equipo serán brutales y se llevarán a varios ministros juntos.
El elegido en las sombras para salvar el barco es un viejo conocido. José Chlimper recibió el encargo urgente de encontrar a un nuevo premier y seleccionar reemplazos idóneos, buscando personas capaces de calmar la furia popular y devolver la tranquilidad a los ciudadanos descontentos.
A pesar del terremoto político que sacude los pasillos ministeriales, el jefe de gabinete finge tranquilidad ante las cámaras. Durante una tensa entrevista en Punto Final, el premier intentó defender su tambaleante puesto asegurando que no siente amenazas cercanas sobre su continuidad inmediata.
En esa misma aparición, soltó frases que llamaron la atención de todos. “Todos los ministros saben que aquí y en cualquier parte del mundo, la presidenta puede cambiar a los ministros en el momento que sea”, declaró intentando restarle dramatismo a su inevitable final político.

Luego, con una desconcertante frialdad frente a la crisis desatada, intentó minimizar el descontento reinante. “Todos los ministros están en evaluación. Si tú me dices ahorita, todos estamos bien”, aseguró sin convencer a nadie, mientras los pasillos gubernamentales confirman que su salida es una realidad inminente.
