Aqui tienes porque Rosa M . Palacios es la mas detestada del pais
Rosa María Palacios ha construido durante años una fachada de imparcialidad y lucha por la democracia, pero detrás de esa imagen de periodista crítica y abogada “intelectual” se esconde uno de los pasados más escandalosos y contradictorios del periodismo peruano.
¡Sí, así como lo lees! La hoy opinóloga de oficio que arremete contra Keiko Fujimori y su entorno con vehemencia y superioridad moral, fue en los años noventa una entusiasta aliada del régimen fujimorista. ¿Y ahora pretende darnos lecciones de ética? ¡Por favor!
No se puede tapar el sol con un dedo. Rosa María Palacios no solo fue fujimorista, sino que defendió públicamente a personajes del entorno de Alberto Fujimori. Basta con revisar la historia para recordar que apoyó —sí, apoyó— al entonces ministro de Economía Carlos Hurtado Miller, el mismo que apareció en televisión con un billete en la mano para anunciar el infame “fujishock” económico. ¿Y quién salía a justificar aquellas medidas y a defender al polémico ministro? Nada menos que Rosa María, abogada del régimen, ahora convenientemente olvidadiza de sus vínculos.
Durante esa época, Palacios no solo era simpatizante del modelo autoritario de Fujimori, sino que también fue una de sus defensoras en espacios públicos y privados. ¿Cómo es posible que ahora se rasgue las vestiduras frente a la figura de Keiko Fujimori? ¿No es ella la heredera política de aquel mismo régimen que Rosa María defendió? La contradicción es tan grande que raya en lo cómico.
Hoy, Rosa María Palacios se muestra como una justiciera de la prensa, que ataca a todo lo que huela a derecha, a conservadurismo o a cualquier rostro que no encaje con su narrativa «progresista», pero olvida que fue parte del engranaje que impulsó uno de los gobiernos más cuestionados de la historia del Perú. ¿Y ahora quiere vestirse de caviar demócrata, acusar de corrupción, y señalar con el dedo a Keiko y otros líderes políticos? ¿Dónde quedó la coherencia?
Es precisamente esa falta de congruencia la que la ha convertido en una de las figuras más desacreditadas del periodismo nacional. Su credibilidad está en ruinas, no por ataques externos, sino por el peso de su propio historial. Su doble discurso, su oportunismo y sus cambios de posición política han terminado por dejarla en evidencia ante una audiencia cada vez más informada y crítica.

Rosa María Palacios ya no engaña a nadie. Su tiempo como referente de la prensa ha terminado, y su pasado la condena. La pregunta ya no es por qué cayó en el descrédito, sino cómo logró sostener durante tanto tiempo una mentira tan grande. ¡Y pensar que aún hay quienes la citan como fuente confiable!
¡El Perú ya despertó y no se deja manipular por los voceros del doble discurso!



