Televisión

Cueva solo una miseria humana hace eso con sus hijos

¡Increíble, pero cierto! Lo que muchos sospechaban ha explotado como una bomba mediática: Pamela López, visiblemente afectada y cansada de los silencios, rompió el hermetismo y lanzó una revelación que ha dejado al país entero boquiabierto. Según su propia versión, sus hijos no saludaron a Christian Cueva por su cumpleaños… porque él mismo lo habría prohibido. Sí, así como lo lees: el futbolista, que celebró su fastuoso cumpleaños 34 rodeado de Pamela Franco y la familia de ella, habría dado la instrucción directa de que sus propios hijos no lo contacten.

El drama estalló durante una entrevista con Arriba Mi Gente, donde Pamela López —sin temblarle la voz, pero con evidente desilusión— soltó una verdad que pocos imaginaban y que expone una fractura familiar más profunda de lo que se creía. Mientras en Ecuador la fiesta ardía con música, luces y sonrisas, en Perú había silencio. Silencio absoluto. No hubo llamadas, no hubo mensajes, no hubo ni un simple “feliz cumpleaños, papá”. Y, según la animadora de eventos, no fue porque los niños no quisieran… sino porque Christian Cueva lo habría vetado.

Pamela López explicó que el futbolista fue tajante: el WhatsApp que ambos comparten debe ser exclusivamente para coordinar el recojo de los menores, nada más. Ningún saludo, ninguna consulta, ninguna conversación humana fuera de lo estrictamente logístico. Una instrucción fría, rígida y que habría condenado a sus propios hijos a guardar silencio incluso en una fecha tan especial.

Pero lo más fuerte aún estaba por venir. López relató que, en una ocasión previa, su hija mayor quiso hablar con su papá. Una niña, inocente, con la simple necesidad de escuchar la voz de su padre. Pamela, actuando como puente, le avisó a Cueva que la pequeña deseaba comunicarse. La respuesta del futbolista, según ella, fue un silencio sepulcral: la dejó en visto. No contestó. No devolvió el mensaje. No llamó después. Nada. La ilusión de la menor se estrelló contra la indiferencia más dolorosa.

“Mis hijos no tienen celular”, aclaró Pamela, dejando claro que la única vía posible de contacto era a través de ella. Pese a eso, tampoco recibió un mensaje del futbolista recordándoles su cumpleaños, preguntando por ellos o al menos enviando un simple saludo. Según su testimonio, Cueva solo se comunica cuando va a recoger a los niños. Nada más. Nada menos.

La situación tomó tintes aún más graves cuando Pamela reveló que, en la última visita, Cueva se habría negado a llevar a su hija a la clínica, pese a que la menor necesitaba atención. Un episodio que, según su relato, la dejó aterrada y convencida de que debía proteger a sus pequeños ante cualquier descuido.

Mientras tanto, las imágenes del cumpleaños 34 del futbolista mostraban un panorama completamente distinto: risas, baile, familia… pero no la suya. La ausencia de sus hijos se hizo más evidente que nunca, y ahora, con las revelaciones de Pamela López, esa ausencia adquiere un tono desgarrador.

La historia, llena de dolor, desconcierto y preguntas sin respuesta, sigue encendiendo las redes y dividiendo opiniones. Pero algo es claro: la versión de Pamela ha abierto un abismo emocional difícil de ignorar, y el público no puede creer que la celebración de un futbolista pudiera esconder una canallada tan grande hacia sus propios hijos.

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