La conocida periodista Juliana Oxenford vive sus horas más oscuras y desesperantes tras convertirse en el blanco de una persecución implacable que no la deja vivir en paz.
Todo el mundo sabe muy bien que la conductora tiene un carácter explosivo en la pantalla chica. Ella dispara dardos sin piedad contra todos sus enemigos políticos y destila un odio feroz cada vez que agarra un micrófono.
Sin embargo, absolutamente nadie en este país tiene derecho a pisotear la tranquilidad ajena ni a sembrar el pánico de esta forma tan baja. Las opiniones políticas jamás justifican el acoso despiadado y enfermizo contra una mujer.
La pesadilla estalló con fuerza y la comunicadora no aguantó más el miedo que la carcome día tras día. Desesperada por salvar su vida y la de su familia, tuvo que correr de urgencia a una delegación policial.
“Acabo de regresar de la comisaría. Después de un mes, tuve que denunciar. Estoy siendo perseguida por un sujeto que ha ido al canal, a mi casa, me ha seguido en moto”, confesó completamente alarmada tras la denuncia.
El sujeto no tiene ningún límite y convirtió la vida de la presentadora en un auténtico calvario. El hostigador no solo rondaba su centro de trabajo, sino que vigilaba su propia casa como una sombra silenciosa y peligrosa.
Durante semanas enteras la siguió a bordo de una motocicleta veloz, esperando cualquier descuido para dar el golpe. La situación llegó al límite cuando el tipo se plantó en su puerta molestando a todos los vecinos.
Juliana Oxenford decidió no callar más y reveló con nombres y apellidos la identidad de su presunto atacante. El pánico creció porque no se trata de un admirador común y corriente que busca llamar su atención.
“Lo tengo identificado desde la primera vez: Pedro Nils Loayza y hoy tuve que pedir apoyo policial porque el acoso es demasiado. La diferencia ahora es que no se trata de un hostigamiento de índole sentimental”, aseguró.
Esta impactante revelación encendió todas las alarmas porque el sospechoso muestra una conducta totalmente perturbadora y siniestra. Gente cercana a la periodista logró registrar en video los movimientos extraños de este individuo cerca del hogar familiar.
“Este sujeto tiene otro perfil según lo que alguien de mi confianza grabó hoy. Si acaso tuviera algún tipo de enfermedad mental, espero que no sea como ya me pasó, una nueva pesadilla por ser inimputable”, sentenció.
La conductora teme que la justicia se lave las manos y deje libre a este hombre alegando problemas psicológicos. Sería terrible que las leyes peruanas perdonen semejante conducta de terror por considerarlo una persona no responsable de sus actos.
“Espero que la fiscalía tome cartas en el asunto. Tengo todas las pruebas”, advirtió la mujer de prensa con la voz entrecortada pero decidida a llegar hasta las últimas consecuencias legales para salvar el pellejo.
Nadie merece vivir encerrado en su propia casa temiendo por su integridad física a cada minuto. Por más broncas que genere en la televisión, el acoso sistemático jamás debe tolerarse bajo ninguna excusa en nuestra sociedad actual.

