Política

No vas a creer el secreto entre Vargas llosa y el Chino

El destino parece haber tejido una trama literaria digna del propio Mario Vargas Llosa. Este 13 de abril de 2025, el Nobel peruano cerró los ojos para siempre a los 89 años, rodeado de su familia y en un ambiente de paz… pero su partida no pasa desapercibida, no solo por el peso de su legado, sino por la inquietante coincidencia que comparte con quien fue su archienemigo político: Alberto Fujimori, fallecido también hace apenas unos meses.

El mundo de las letras y de la política se estremece ante esta doble desaparición. Vargas Llosa, el titán de la literatura en lengua española, autor de obras inmortales como La ciudad y los perros, Conversación en La Catedral o La fiesta del Chivo, ha dejado este mundo tras una vida marcada por la pasión, la controversia y el compromiso con sus ideales.

Sus hijos, Álvaro, Gonzalo y Morgana, confirmaron el deceso en un comunicado en el que destacaron la “larga, múltiple y fructífera” existencia de su padre. No habrá funerales públicos. No habrá homenajes masivos. Solo el silencio y la intimidad que él mismo solicitó como última voluntad.

Pero la historia no podía cerrar su telón sin un giro final: ¡Vargas Llosa muere solo meses después de Fujimori, su más encarnizado adversario político! Ambos protagonizaron en 1990 uno de los enfrentamientos más dramáticos y polarizantes en la historia del Perú moderno. Vargas Llosa representaba la democracia liberal, el pensamiento ilustrado, la intelectualidad combativa; Fujimori, el outsider, el caudillo, el rostro del pragmatismo autoritario. El resultado: una derrota que el escritor nunca olvidó… y una enemistad que se convirtió en leyenda.

Lo sorprendente es que, pese a años de distancia y crítica feroz, Vargas Llosa terminó acercándose a Keiko Fujimori en 2021, respaldando su candidatura frente al avance de Pedro Castillo y el comunismo que tanto temía. Fue un gesto inesperado que selló una especie de tregua histórica con el fujimorismo. ¿Premonición? ¿Redención? ¿Una reconciliación simbólica antes del final?

Ambos murieron viejos, pero lúcidos. Ambos fueron figuras influyentes que marcaron al Perú de maneras opuestas. Uno con la pluma, el otro con el poder. Uno desde la tribuna del arte y la palabra, el otro desde el sillón presidencial. Y hoy, el país los ve partir, casi al mismo tiempo, como si la historia hubiera querido equilibrar cuentas.

Perú pierde a dos hombres que dividieron a la nación, pero que, irónicamente, la unieron en la memoria colectiva. Vargas Llosa y Fujimori, dos polos opuestos que ahora descansan en el mismo horizonte del recuerdo. Un capítulo se cierra. Y otro, más complejo aún, comienza.

 

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