¡Escándalo total en la Policía Nacional del Perú! La designación del nuevo mando supremo de la institución policial ha desatado un verdadero terremoto tras salir a la luz un delicado informe de salud. El teniente general Freddy López Mendoza asumió la Comandancia General en reemplazo de Óscar Arriola, pero una noticia bomba ha puesto en duda si realmente puede mandar a las fuerzas del orden.
Todos los reflectores están puestos sobre su hoja de vida tras revelarse que padece una grave afección cardíaca que pone en riesgo su liderazgo. Este problema en el corazón encendió de inmediato las alarmas de todo el país. La ciudadanía entera exige saber si una persona con este estado de salud puede responder al esfuerzo extremo que exige dirigir la seguridad nacional.
Documentos confidenciales del propio sistema policial confirman que el flamante comandante general tiene asignado el código médico definitivo dos, lo que significa que tiene serias restricciones para trabajar. En el reglamento interno de la institución, esta clasificación indica claramente que el oficial necesita la ayuda de otra persona o de elementos especiales para realizar sus labores diarias.
Especialistas en salud y seguridad salieron a cuestionar duramente este nombramiento en un momento en que el crimen no da tregua. Diversos expertos expresaron con absoluta preocupación: “Una condición médica tan delicada limita la disponibilidad total que exige el puesto supremo”. La duda del pueblo es tremenda: ¿podrá resistir la inmensa presión de dirigir operativos violentos con el corazón debilitado?
La polémica aumenta al revisar la normativa actual, pues la Directiva 30 para la asignación de puestos establece que los oficiales con este código médico deben ir únicamente a áreas de escritorio. Según estas normas, las personas con estos males de salud deben ser enviadas a labores puramente administrativas como recursos humanos o bienestar institucional, jamás a dirigir batallas frontales contra la delincuencia en las calles.
A pesar de la gigantesca ola de críticas, la oficina de imagen de la institución envió un mensaje para intentar calmar los ánimos. En el documento oficial aseguraron textualmente: “López Mendoza cumple los requisitos para desempeñar funciones bajo el código asignado”. Sin embargo, estas breves palabras no han logrado tranquilizar a la población, que siente que se está ocultando la verdadera gravedad del asunto.

Esta alarmante situación estalla en el peor momento posible para el país, cuando la gente vive con miedo por los diarios ataques de sicarios y extorsionadores. Perú entero necesita un jefe policial presente las veinticuatro horas del día en la calle. Por eso, millones de familias se preguntan con indignación si un comandante enfermo podrá proteger a la patria o si la crisis de inseguridad empeorará por falta de una cabeza fuerte al mando.
